La sepsis es una de las complicaciones más graves de una infección y, pese a ello, sigue siendo poco conocida por la población general. Se trata de una reacción descontrolada del sistema inmunitario que puede provocar el fallo de varios órganos y poner en peligro la vida si no se actúa con rapidez.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la sepsis es una afección potencialmente mortal que se produce cuando el sistema inmunitario del organismo reacciona de manera extrema a una infección, lo que hace que los órganos no funcionen de la forma adecuada. Esa reacción hace que el organismo dañe sus propios tejidos y órganos, dando lugar a una insuficiencia multiorgánica que puede poner en riesgo la vida si no se detecta y trata a tiempo. De hecho, la sepsis es considerada una emergencia médica grave y se estima que, por cada 1.000 pacientes hospitalizados, 15 pueden desarrollar una sepsis como complicación relacionada con la asistencia sanitaria.
Aunque cualquier persona puede sufrirla, la población de mayor riesgo son los ancianos, niños muy pequeños, embarazadas y personas con enfermedades crónicas.
¿Por qué se produce la sepsis?
La sepsis se desencadena cuando las toxinas de ciertas bacterias hacen que el organismo libere de forma masiva unas sustancias llamadas citocinas. Aunque estas proteínas son propias del sistema inmunitario y fundamentales para defendernos, en exceso generan una inflamación descontrolada que hace que se dilaten los vasos sanguíneos. Esto provoca una fuerte caída de la presión arterial y favorece la formación de pequeños coágulos que bloquean el riego en los órganos internos.
Aunque la mayoría de los casos de sepsis son causados por bacterias, cabe destacar que también puede presentarse como consecuencia de infecciones por virus u hongos. En líneas generales, el foco inicial se localiza en los pulmones, el abdomen o las vías urinarias. Si bien la mayoría de estas infecciones se curan sin complicaciones, en ocasiones la respuesta descontrolada del organismo frente a la infección acaba comprometiendo el correcto funcionamiento de diferentes órganos.
Asimismo, la sepsis también se puede originar a partir de una herida o absceso en la piel, e incluso existen casos, como el síndrome de choque tóxico, en los que basta con que las toxinas viajen por el organismo para causar el daño sin necesidad de que las bacterias entren directamente en el torrente sanguíneo.
Cualquier infección puede acabar en una sepsis, pero por lo general deben confluir una serie de circunstancias, entre las que se incluyen las siguientes:
- Resistencia antimicrobiana. Si la infección está causada por bacterias muy agresivas o difíciles de eliminar con antibióticos hay que tomar rápidamente las medidas adecuadas.
- Defensas bajas. Las enfermedades que causan un importante descenso de las defensas aumentan el riesgo de desarrollar una sepsis.
- No actuar con rapidez. Si la infección no se detecta a tiempo o el tratamiento se retrasa, es fácil que el problema avance y afecte a todo el organismo.
Factores de riesgo de sepsis
La sepsis puede afectar a cualquier persona, pero el riesgo aumenta cuando el sistema inmunitario no es capaz de hacer frente a una infección o cuando existen distintos factores que facilitan la entrada de bacterias, virus u hongos al organismo.
Principales grupos de riesgo
- Recién nacidos y bebés. Su sistema inmunitario aún se está desarrollando, por lo que no pueden hacer frente a ciertos patógenos.
- Adultos mayores. Con la edad, el organismo responde con menos eficacia a las infecciones.
- Mujeres embarazadas. Los cambios naturales que tienen lugar durante el embarazo pueden aumentar la vulnerabilidad del sistema inmunitario.
Enfermedades y tratamientos que debilitan las defensas
- Enfermedades crónicas, como la diabetes, la cirrosis o el cáncer.
- Infecciones crónicas, entre las que se encuentran el VIH o enfermedades autoinmunes.
- Algunos medicamentos. Los quimioterápicos, los corticoides y los fármacos que bajan las defensas aumentan el riesgo de sepsis.
- Haber tomado antibióticos. Paradójicamente, si se ha estado con tratamiento antibiótico recientemente y la infección persiste, puede deberse a bacterias resistentes, que son mucho más peligrosas y difíciles de combatir con los antibióticos existentes.
Procedimientos y dispositivos médicos
El riesgo de sepsis es mayor en personas que han sido intervenidas, que han estado hospitalizadas recientemente, sobre todo en la Unidad de Cuidados Intensivos, o que son portadoras de ciertos dispositivos médicos, como por ejemplo:
- Sondas y catéteres. Las vías en las venas, sondas urinarias o tubos para respirar pueden convertirse en la puerta de entrada para las bacterias.
- Prótesis y válvulas. Las prótesis de cadera, rodilla o válvulas cardiacas son nichos donde las bacterias tienden a alojarse con más facilidad.
Otros factores de riesgo
- Infecciones que no mejoran. Si una infección persiste tras tomar antibióticos, aumenta la probabilidad de que se convierta en sepsis.
- Consumo de sustancias inyectadas. El uso de agujas no estériles hace que las bacterias pasen directamente a la sangre y facilita la aparición de una sepsis.
Síntomas de la sepsis
Reconocer una sepsis no siempre es sencillo. Sus primeros signos pueden parecerse a los de una gripe fuerte, una infección común o un empeoramiento repentino de una enfermedad previa. Sin embargo, es importante identificar a tiempo las señales de alarma, porque una actuación rápida puede salvar vidas.
- Confusión o desorientación. La persona puede mostrarse aturdida, somnolienta, desubicada o decir frases incoherentes, incluso aunque antes se encontrara bien. Estos cambios en el estado mental son una de las señales más importantes de alerta.
- Fiebre muy alta o escalofríos intensos. Ambos escenarios pueden indicar que el organismo está reaccionando de forma anormal ante una infección.
- Dificultad para respirar. Respirar más rápido de lo habitual, notar falta de aire o tener la sensación de que no entra suficiente oxígeno son signos de que el organismo no está funcionando correctamente.
- Pulso acelerado. El corazón late muy rápido incluso en reposo, sin haber realizado ningún esfuerzo físico, como si el cuerpo estuviera en un estado constante de alarma.
- Cambios en la piel. La piel puede volverse pálida, fría y húmeda, o presentar manchas y un tono azulado o violáceo, especialmente en labios, manos o pies, lo que indica una mala circulación.
- Debilidad extrema. No se trata de un cansancio normal, sino de un agotamiento intenso, sensación de malestar general o dificultad para levantarse o mantenerse en pie.
Diagnóstico de la sepsis
A diferencia de otras urgencias médicas con señales muy evidentes, el diagnóstico de la sepsis es un proceso de investigación rápida. Al llegar a Urgencias, el equipo médico no busca una sola prueba definitiva, sino que evalúa el estado general del paciente hasta llegar al diagnóstico de la sepsis.
El primer paso para determinar si hay sepsis es confirmar si existe una infección activa y, al mismo tiempo, medir las constantes vitales. Se revisa la presión arterial, la frecuencia cardiaca y el nivel de oxígeno. Si los órganos están empezando a fallar debido a esa infección, se activa de inmediato el protocolo de sepsis.
Para confirmar las sospechas y elegir el mejor tratamiento, se realizan pruebas de laboratorio urgentes, entre las que se incluye un análisis de sangre para buscar señales de inflamación o daño en los órganos, y cultivos de sangre, conocidos como hemocultivos, para identificar exactamente qué patógeno está causando la infección.
Debido a la gravedad de esta situación, los médicos no esperan a los resultados finales para actuar y empiezan con el tratamiento con antibióticos de inmediato, ya que cada hora de anticipación mejora drásticamente las posibilidades de recuperación.

Tratamiento: código sepsis
Ante un caso de sepsis hay que implantar el “código sepsis”, un protocolo de actuación rápida similar al que se usa en los ictus. Su objetivo es identificar los síntomas de sospecha de sepsis de inmediato y comenzar el tratamiento antibiótico de forma urgente. La sepsis no afecta a todos por igual, por lo que este sistema permite adaptar los cuidados a las necesidades específicas de cada paciente desde el primer minuto.
La sepsis es una emergencia en la que cada segundo cuenta. Tal y como explica la Sociedad Española de Medicina Intensiva, Crítica y Unidades Coronarias (SEMICYUC), es un problema de salud que afecta cada vez a más personas, causando más de 11 millones de muertes al año en todo el mundo. Pero hay motivos para la esperanza: se ha demostrado que cuando se detecta y se trata la infección a tiempo, las probabilidades de sobrevivir aumentan hasta un 50%. Por eso, los equipos de nuestros hospitales están entrenados para actuar con la máxima celeridad, ya que saben que un tratamiento rápido es la clave para conseguir una recuperación exitosa.
Cuando se activa el “código sepsis”, se sigue una hoja de ruta estricta y rápida para proteger la salud del paciente:
- Rapidez con los antibióticos. Hay que administrar el antibiótico más eficaz en menos de una hora desde que el paciente llega a Urgencias o se identifica el riesgo de sepsis.
- Búsqueda del origen. Antes de empezar el tratamiento, se deben tomar muestras para identificar exactamente qué bacteria está causando el problema y así atacarla con precisión.
- Pruebas de alerta temprana. Se debe hacer la prueba del lactato en la primera hora, ya que es un indicador que muestra rápidamente si los órganos están sufriendo y cuánta ayuda necesitan para seguir funcionando.
- Recuperación de la circulación. Si se ve que la presión arterial es baja o que la sangre no llega bien a los órganos, se inicia de inmediato la administración de líquidos (sueros) para estabilizar el organismo.
Cuida tu salud con HM Hospitales
¿Conocías la sepsis? Se trata de una urgencia médica grave que puede avanzar con rapidez y comprometer la vida del paciente si no se identifica y trata a tiempo. Reconocer sus síntomas y actuar deprisa es clave para mejorar el pronóstico.
En HM Hospitales contamos con equipos multidisciplinares, ágiles y altamente capacitados, así como con protocolos específicos para la detección y el tratamiento inmediato de la sepsis, incluso en los casos más críticos. Nuestro objetivo es actuar con rapidez y precisión ya que cada minuto es determinante.
Ante la presencia de signos de alarma como confusión, dificultad para respirar o un deterioro rápido y repentino de tu estado general, no lo dudes: consulta inmediatamente a los servicios de urgencias. Detectar a tiempo estas señales de alerta es la medida más crucial para actuar de forma rápida y eficaz.
Recuerda que este artículo tiene un fin meramente divulgativo y no sustituye la valoración médica profesional. Ante cualquier síntoma agudo o duda sobre tu salud, consulta siempre con un especialista.
