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Cuidados y recomendaciones para un embarazo gemelar

Doctor señalando con un bolígrafo una ecografía en un portapapeles durante la consulta de revisión a una mujer embarazada.

Un embarazo gemelar necesita un seguimiento especial, ya que puede requerir más controles que el embarazo de un solo bebé. Con una atención adecuada, se puede cuidar mejor la salud de la madre y de los bebés durante todo el embarazo.

“Son dos” es la frase que puede dejar a los recién estrenados padres impactados cuando el ginecólogo la pronuncia. Ante esta situación, a la madre pueden surgirle distintas dudas: ¿cómo cambiará mi cuerpo?, ¿qué cuidados especiales voy a necesitar?, ¿cómo me preparo para el parto? Un embarazo gemelar no tiene por qué ser motivo de preocupación, pero sí necesita un poco más de atención y algunos cuidados adicionales.

¿En qué se diferencia realmente un embarazo gemelar?

Desde el punto de vista médico, un embarazo gemelar no es simplemente un embarazo doble. Su naturaleza biológica introduce algunas variaciones en el desarrollo celular y en el útero. Lo primero que determina el seguimiento de la gestación gemelar es saber si los bebés son gemelos o mellizos, también conocidos como fraternos, pero, sobre todo, cómo se organizan dentro del útero.

Biológicamente, se distinguen dos grandes tipos en función de su origen:

Gemelos dicigóticos (fraternos)

Surgen cuando dos óvulos independientes son fecundados por dos espermatozoides distintos. Comparten aproximadamente el 50% de su ADN, como cualquier par de hermanos nacidos en años diferentes.

Gemelos monocigóticos (idénticos)

Se originan a partir de un único óvulo fecundado que, en una fase muy temprana de su desarrollo, se divide en dos estructuras independientes. Comparten el 100% de su material genético.

Sin embargo, para los ginecólogos el dato más importante es la corionicidad; es decir, el número de placentas, y la amniocidad, el número de bolsas de líquido amniótico. Esta clasificación es la que determina el nivel de riesgo y la frecuencia de los controles:

  • Bicoriónico-diamniótico. Cada bebé cuenta con su propia placenta y su propia bolsa amniótica. Es lo más frecuente de los fraternos y de una parte de los idénticos. Suele presentar una evolución más favorable y una menor tasa de complicaciones.
  • Monocoriónico-diamniótico. Los bebés comparten la misma placenta, pero cada uno se desarrolla en su propia bolsa. Es exclusivo de los gemelos idénticos. Requiere una vigilancia estrecha porque, al compartir la cantidad de sangre en la misma placenta, pueden producirse desequilibrios en el flujo sanguíneo entre ambos.
  • Monocoriónico-monoamniótico. Los hermanos comparten tanto la placenta como la bolsa amniótica. Es la variante menos común y la que exige el control más riguroso, debido al riesgo de que los cordones umbilicales se entrelacen o compriman.

Determinar con precisión esta clasificación es clave durante la ecografía del primer trimestre, ya que se puede identificar si comparten o no placenta para tener la hoja de ruta que guiará todo el embarazo.

Seguimiento prenatal más frecuente

Como los embarazos gemelares requieren una vigilancia más estrecha, el calendario de visitas y controles médicos suele ser diferente al de un embarazo de un solo bebé. El objetivo de este seguimiento prenatal más frecuente es adelantarse a cualquier cambio y garantizar el bienestar de la madre y de sus hijos.

Tal y como establece el protocolo de la Sociedad Andaluza de Ginecología y Obstetricia (SAGO), en una gestación gemelar normal y sin complicaciones añadidas, la periodicidad de los controles ecográficos y clínicos se intensifica de forma sistemática a partir de la semana 14 de gestación:

Hasta la semana 14

Se realizan los cribados iniciales y se registra con exactitud la gestación, para identificar la corionicidad.

De la semana 14 a la 34

Las futuras mamás acuden a consulta cada 15 días. Este intervalo quincenal es clave para monitorizar el crecimiento de los dos bebés, evaluar la cantidad de líquido amniótico en cada bolsa y revisar la salud de la madre. En esta etapa también se evalúa el cuello del útero para predecir posibles riesgos antes de tiempo.

A partir de la semana 34

El control es más exhaustivo. En el caso de los bebés que comparten placenta, las revisiones pasan a ser semanales para vigilar el flujo sanguíneo mediante ecografía doppler. Durante estas consultas, el especialista comprueba que no existan discordancias en el tamaño de los fetos, ya que una diferencia de peso mayor al 10-15% activa protocolos de vigilancia específica.

¿Qué síntomas pueden ser más intensos en un embarazo gemelar?

Gestar dos bebés implica una producción hormonal mayor, especialmente de la hormona hCG y la progesterona, y un incremento más rápido del volumen sanguíneo y del tamaño del útero. Por eso, determinados síntomas típicos del embarazo tienden a manifestarse con mayor intensidad o de forma más precoz:

  • Náuseas y vómitos. Debido al pico elevado de hormonas en el primer trimestre, las náuseas matutinas y el malestar estomacal pueden ser más agudos y prolongados.
  • Cansancio y fatiga. El gasto energético del cuerpo para desarrollar dos órganos placentarios y dos sistemas vitales es mayor, lo que genera una sensación de sueño y agotamiento más elevada, sobre todo en los primeros meses del embarazo y en la recta final.
  • Pesadez, edemas y retención de líquidos. El retorno venoso se ve más dificultado por la presión que ejerce el útero sobre las venas de la pelvis. Esto multiplica la hinchazón en piernas y tobillos, así como el riesgo de sufrir problemas tromboembólicos.
  • Molestias digestivas. El desplazamiento de los órganos abdominales provoca que la acidez, el reflujo y el estreñimiento aparezcan antes y de forma más persistente.
  • Mayor riesgo de complicaciones. El cuerpo se ve sometido a una prueba de esfuerzo cardiovascular y metabólica. Por eso, en el embarazo gemelar aumentan las probabilidades de desarrollar ciertos trastornos, como la hipertensión gestacional, la preeclampsia, la anemia por falta de hierro, la colestasis intrahepática o el hígado graso gestacional.
Dos bebés gemelos tumbados boca arriba sobre una cama blanca jugando y sujetándose los pies.

Cómo reducir el riesgo de parto prematuro

La prematuridad es, sin duda, el reto principal en las gestaciones múltiples. El útero tiene un límite físico de distensión y, al albergar dos bebés, es habitual que el parto tienda a adelantarse de forma natural. Sin embargo, existen pautas que la madre puede adoptar para minimizar este riesgo y favorecer que los bebés maduren lo máximo posible dentro de su útero:

  • Control estricto del aumento de peso. Se recomienda que el aumento de peso total a lo largo de todo el embarazo se sitúe entre los 16 y los 20 kilogramos. Un incremento excesivo o descontrolado añade una sobrecarga metabólica y física que puede desencadenar complicaciones dinámicas o metabólicas.
  • Alimentación rica en ácidos grasos esenciales. Se aconseja incrementar la ingesta de frutas, verduras frescas y pescado azul, ya que es una fuente excelente de ácidos grasos omega-3. Mantener controlada la respuesta inflamatoria es importante para reducir el riesgo de que el útero inicie contracciones antes de tiempo y se previene el parto prematuro.
  • Descanso relativo. Sin necesidad de un reposo absoluto en cama, salvo prescripción médica expresa por acortamiento del cuello uterino, la mamá debe disminuir el ritmo de actividad física intensa a partir del segundo trimestre, evitando cargar pesos y estar durante periodos prolongados de pie.
  • Atención a las señales de alerta. Es vital no minimizar ningún síntoma extraño. Se debe acudir al hospital de inmediato ante la presencia de contracciones uterinas regulares y dolorosas antes de la fecha, cualquier sangrado vaginal, dolor abdominal intenso, mareos o una disminución llamativa en los movimientos de los bebés.

Preparación para un parto de gemelos

Llegar a las últimas semanas de gestación con una buena planificación despeja los miedos asociados al parto. Una de las preguntas más repetidas en la consulta es si será obligatoriamente una cesárea. La respuesta es un rotundo no. La decisión sobre la vía del parto se individualiza basándose en criterios clínicos estrictos y en los resultados ecográficos del momento.

¿Cuándo es posible un parto vaginal?

El parto vaginal es perfectamente viable y seguro siempre y cuando se cumplan ciertos requisitos. El factor determinante es la estática fetal, concretamente la posición del primer gemelo, el que se encuentra encajado más abajo en la pelvis, listo para salir primero. Si está en presentación cefálica, con la cabeza hacia abajo, se puede intentar el parto por vía vaginal. La posición en la que se encuentre el segundo gemelo en ese instante inicial importa menos, ya que una vez que nace el primero, el espacio que queda en el útero suele facilitar que el segundo se acomode o que el ginecólogo realice maniobras para guiarlo.

¿Cuándo se prefiere una cesárea programada?

La intervención quirúrgica se planifica o se decide de urgencia bajo supuestos muy claros que comprometan la seguridad de los implicados:

  • Cuando el primer gemelo no está de cabeza; por ejemplo, si viene de nalgas o en posición transversa, lo que se da en alrededor del 20% de los casos.
  • En gestaciones de gemelos monoamnióticos, los que comparten la misma bolsa, para evitar accidentes de cordón durante el proceso expulsivo.
  • Ante la existencia de complicaciones asociadas como una placenta previa obstructiva, sospecha de compromiso del bienestar de alguno de los fetos o desprendimiento prematuro de la placenta.

Cuida tu salud con HM Hospitales

El embarazo gemelar requiere un seguimiento específico para cuidar la salud de la madre y de los bebés y acompañar adecuadamente cada etapa de la gestación. En el Servicio de Ginecología y Obstetricia de HM Hospitales ponemos a tu disposición un equipo de profesionales cualificados y la tecnología diagnóstica más avanzada para acompañarte en todo el proceso.

Nuestro objetivo es garantizar tu bienestar y el desarrollo saludable de tus bebés mediante una atención integral, personalizada y cercana desde el primer trimestre hasta el momento del parto.

Recuerda que este artículo tiene un fin meramente divulgativo y en ningún caso sustituye la consulta médica. Ante cualquier duda o síntoma de alerta, consulta siempre con un profesional de la salud.

Artículo validado por
Dra. Ana Pereda
Ginecología y Obstetricia
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