Saltar al contenido

Parto prematuro: el papel esencial de la UCI neonatal en los primeros días de vida

Primer plano de los pies de un bebé prematuro dentro de una incubadora en la unidad de cuidados intensivos neonatales (UCI)

Escucha este post:

Un parto prematuro genera incertidumbre y preocupación en las familias siempre. Sin embargo, los avances en neonatología han mejorado de forma extraordinaria la supervivencia y la calidad de vida de estos recién nacidos. Conocer qué implica la prematuridad, los cuidados que recibe el bebé en la UCI neonatal y cómo será el seguimiento tras el alta puede ayudar a los padres a afrontar esta situación con mayor información y confianza.

¿Qué se considera un parto prematuro?

Desde el punto de vista médico, un embarazo a término es aquel que completa su ciclo natural de desarrollo, situándose el nacimiento entre las semanas 37 y 42 de gestación. Por tanto, el parto prematuro o pretérmino es el que se produce de manera anticipada antes de completarse la semana 37 de gestación, según la SEGO 

La prematuridad engloba situaciones muy diferentes, ya que no es lo mismo nacer unas semanas antes de lo previsto que hacerlo varios meses antes. Cuanto más precoz es el nacimiento, mayor es la inmadurez de los órganos y sistemas del bebé y más complejos y especializados son los cuidados que necesita durante sus primeros días de vida. 

Para abordar cada caso con la máxima precisión, la medicina clasifica a los recién nacidos prematuros en cuatro grandes categorías basándose en su edad gestacional:  

  • Prematuro extremo. Es el grupo de máxima vulnerabilidad y corresponde al de los bebés que nacen antes de la semana 28 de gestación. Representan aproximadamente el 5% del total de los partos pretérmino.  Aunque sus órganos ya están formados, presentan una importante inmadurez funcional, especialmente los pulmones, el sistema nervioso, el aparato digestivo y el sistema inmunitario. Por ello, suelen requerir cuidados altamente especializados y soporte intensivo desde el momento del nacimiento. 
  • Prematuro grave. Incluye a los niños nacidos entre la semana 28 y la 32 de gestación, y suponen alrededor del 15% de los nacimientos prematuros. Aunque cuentan con un desarrollo algo mayor que los prematuros extremos, siguen requiriendo una monitorización exhaustiva y soporte en sistema respiratorio, sistema digestivo, neurológico y la termorregulación, entre otros. 
  • Prematuro moderado. Comprende a los bebés que nacen entre las semanas 32 y 34 de gestación, que son aproximadamente el 20% de los casos. Sus dificultades de adaptación son menores, pero su sistema digestivo, metabólico y respiratorio todavía precisan de una vigilancia atenta. 
  • Prematuro leve o tardío. Es el grupo más numeroso, ya que abarca a los nacidos entre las semanas 34 y 36. Aquí se sitúan cerca del 60% de todos los nacimientos pretérmino. Su aspecto físico y su peso son muy similares a los de un bebé nacido a término, lo que puede llevar a la falsa percepción en la población general de que no tienen riesgos. Sin embargo, presentan una inmadurez biológica que eleva su vulnerabilidad frente a complicaciones adaptativas de salud. Pueden presentar dificultades transitorias para adaptarse a la vida extrauterina, alimentarse, mantener la temperatura corporal o controlar glucemias.
Madre con camiseta blanca sosteniendo con ternura en sus brazos a un bebé recién nacido con chupete

El papel de la UCI neonatal  

Cuando existe riesgo de parto prematuro y no es posible detener la dinámica del parto con tratamiento médico u otras medidas, la atención se centra en optimizar las condiciones del nacimiento y la adaptación del recién nacido. 

La primera recomendación es que las madres con amenaza de parto prematuro sean trasladadas a centros perinatales de tercer nivel que dispongan de Unidades de Cuidados Intensivos Neonatales avanzadas. El mejor transporte de ese feto es dentro del útero de su madre. De esta forma, el nacimiento se producirá en el mismo entorno en el que el recién nacido va a recibir los cuidados especializados reduciendo los riesgos del traslado y facilitando la comunicación de obstetras y neonatólogos, así como evitando la separación entre la madre y el hijo.  

Los cuidados prenatales que han demostrado mejoría de la evolución a medio y largo plazo de los recién nacidos prematuros son la administración de corticoides a la madre para acelerar la maduración pulmonar del feto y el sulfato de magnesio como estrategia de neuroprotección. 

Ante el parto de un recién nacido prematuro se prepara la unidad de reanimación con material y personal especializado. Una vez que el bebé nace y se estabiliza debe ingresar en la unidad neonatal. 

Los primeros días son un periodo crítico de adaptación en el que el personal médico y de enfermería, ayudados por la tecnología médica, trabaja para suplir las funciones que el organismo del pequeño todavía no puede realizar por sí mismo. Los bebés prematuros se tienen que enfrentar a muchos desafíos, entre los cuales se encuentran:

  • Inestabilidad térmica. Especialmente los más pequeños, suelen presentar hipotermia, ya que tienen una superficie corporal muy extensa en relación con su peso, su piel es extremadamente fina y carecen de suficiente tejido graso subcutáneo y de grasa parda. Para combatirlo, la Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales dispone de incubadoras de doble pared y cunas térmicas que controlan con precisión milimétrica la temperatura y la humedad ambiental. 
  • Riesgo de hipoglucemia. La falta de reservas y la necesidad de adaptarse al medio aumenta el consumo energético con riesgo de bajadas de azúcar en sangre con una frecuencia muy superior a la de un niño a término. La monitorización de las glucemias y el aporte continuo de nutrientes son esenciales para proteger su sistema nervioso de alteraciones metabólicas. 
  • Inmadurez respiratoria y metabólica. Sus pulmones no están preparados para el intercambio gaseoso y tienen a menudo déficit de surfactante, una sustancia que ayuda a evitar el colapso pulmonar. Este déficit puede provocar el síndrome de distrés respiratorio. En la UCI neonatal se valorará el soporte soporte ventilatorio que necesitan y la posibilidad de administrar surfactante exógeno.  
  • Riesgo de sepsis. Su sistema inmune es inmaduro y se enfrentan a un medio totalmente diferente al útero materno.

La nutrición es un aspecto fundamental en el desarrollo del recién nacido prematuro, ya que el sistema digestivo es igualmente inmaduro. Siempre que sea posible, se debe priorizar la alimentación con leche materna y, cuando el bebé aún no ha desarrollado los reflejos de succión y deglución, puede administrarse mediante sonda nasogástrica, ya sea leche de la propia madre o procedente de bancos de donantes.  

Los cuidados centrados en el desarrollo son aquellos que cuidan más allá de la parte médica. Son protocolos específicos para simular el ambiente uterino en la medida de lo posible: se reduce al mínimo el ruido ambiental, se evitan las manipulaciones excesivas, se cubren las incubadoras para evitar el exceso de luz, se prioriza el método madre canguro y se favorece la integración familiar.  

Durante la estancia en la UCI del niño prematuro, es recomendable que los padres tengan las puertas abiertas, es decir, que pueden colaborar con los cuidados y estar con sus hijos las 24 horas del día. De hecho, la Sociedad Española de Neonatología recomienda el acompañamiento continuo.

Evolución y cuidados después del alta neonatal

A medida que pasan los días y las semanas, el bebé va alcanzando hitos madurativos y la tecnología va retirándose de forma progresiva. El momento de volver a casa no viene determinado por un peso fijo ni por un número exacto de días ingresado, sino por la consecución de una madurez funcional completa que garantice la seguridad del niño fuera del entorno hospitalario.  

Antes de recibir el alta, el bebé debe cumplir una serie de requisitos:  

  • Estabilidad fisiológica y térmica. Debe demostrar una competencia total para mantener su temperatura corporal de forma autónoma (entre 36,5 ºC y 37,2 ºC) en una cuna abierta convencional, en una habitación a temperatura ambiente, sin necesidad de aportes térmicos ni incubadoras. 
  • Madurez cardiorrespiratoria. Sus constantes vitales deben ser estables, con una frecuencia respiratoria y cardiaca dentro de los rangos de la normalidad para su etapa. Asimismo, debe estar completamente libre de soporte respiratorio de oxígeno. 
  • Competencia alimentaria oral. Ha de ser capaz de coordinar a la perfección la succión, la deglución y la respiración. Debe tomar todo el alimento necesario por vía oral, ya sea mediante lactancia materna directa o biberón.  

Tras el alta hospitalaria, es importante continuar con las instrucciones dadas por el equipo de neonatología que ha atendido al bebé en la UCI neonatal. En el caso de los niños prematuros, su crecimiento, desarrollo psicomotor e hitos evolutivos deben valorarse teniendo en cuenta su madurez y no comparándolos directamente con la edad real de nacimiento.  

Para ello, la Sociedad Española de Neonatología (SENEO) utiliza el concepto de edad postmenstrual, que corresponde a la suma de la edad gestacional al nacimiento y la edad postnatal, proporcionando una medida más precisa del grado de desarrollo fisiológico del bebé prematuro. 

2 PARA PARTO BLOG MATERNIDAD

¿Qué precauciones se deben tener una vez en casa?

El cuidado diario del bebé prematuro puede requerir algunas precauciones adicionales debido a la inmadurez de sus sistemas respiratorio e inmunitario: 

  • Prevención de infecciones respiratorias. El sistema inmunitario del bebé prematuro aún está en desarrollo y sus vías respiratorias son más sensibles, por lo que es importante evitar el humo del tabaco, limitar el contacto con personas con síntomas de infección, reducir las visitas en los primeros meses y extremar la higiene de manos antes de tocar al bebé o sus objetos. 
  • Suplementación nutricional. Al no haber completado el almacenamiento de ciertos micronutrientes durante la gestación, muchos bebés prematuros necesitan suplementos, como calcio, fósforo, hierro y vitamina D hasta el inicio de la alimentación complementaria. En algunos casos, el pediatra también puede recomendar hierro para prevenir la anemia de la prematuridad. 

Calendario vacunal. Los bebés prematuros deben seguir el calendario oficial de vacunación igual que los nacidos a término, utilizando su edad cronológica. Las vacunas son seguras y especialmente importantes en este grupo, incluyendo la inmunización frente al rotavirus cuando esté indicada, así como la recomendación de vacunar frente a la gripe y la tosferina a los convivientes para aumentar su protección. 

Cuida tu salud con HM Hospitales

El nacimiento de un bebé prematuro puede plantear muchas dudas e inquietudes a las familias, especialmente durante los primeros días de vida. En HM Hospitales contamos con un equipo de profesionales especializados en la atención integral del recién nacido, preparados para ofrecer los cuidados y el seguimiento que cada bebé necesita desde el primer momento. Además, disponemos de UCI neonatal en muchos de los hospitales en los que ofrecemos el servicio de maternidad, garantizando una atención especializada y continua para aquellos recién nacidos que requieran cuidados de mayor complejidad. 

Nuestro equipo trabaja con tecnología avanzada y protocolos específicos para ofrecer la mejor asistencia posible, tanto al recién nacido, como a sus familiares. 

Recuerda que este contenido tiene un carácter informativo y no sustituye la valoración médica. Ante cualquier duda, consulta con un profesional sanitario.

Artículo validado por
Dra. Isabel LLana
Pediatría y neonatología
Suscríbete y cuida tu salud

Recibe contenido exclusivo sobre prevención de la salud y tratamientos. La mejor forma de cuidar tu bienestar comienza con estar informado.

"*" señala los campos obligatorios

Este campo es un campo de validación y debe quedar sin cambios.
Nombre*
facebookinstagramlinkedinxyoutubetravelgroupcalendar_today_boldsearchmenuclosesharearrow_upcalendar_todaymailwhatsappcontent_copy