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El Hospital HM La Esperanza reduce su huella de carbono en un 60 % en los últimos 5 años

Hospital HM La Esperanza fachada

El Hospital HM La Esperanza ha conseguido reducir su huella de carbono un 60 % en los últimos cinco años, gracias a la implantación de diferentes medidas orientadas a optimizar el consumo energético, mejorar las infraestructuras y fomentar la economía circular. Por su parte, el Hospital HM Rosaleda ha llevado esta reducción hasta el 33 %, mientras que la del conjunto de los centros que HM Hospitales tiene en Galicia se sitúa también en el 60 %.

Una de las medidas más destacadas en los hospitales compostelanos del Grupo ha sido la optimización de los sistemas de climatización y ventilación hospitalaria. Asimismo, se ha abordado la digitalización integral de las instalaciones mediante sistemas BMS, integrando la “climatización en gestión” en todas las nuevas actuaciones. También se han instalado recuperadores de calor en las áreas de mayor demanda energética, como quirófanos y UCI, y se ha dotado a los quirófanos de modos de operación “desocupado/fuera de horario”, contribuyendo a la reducción del consumo sin afectar las condiciones ambientales exigidas.

En el Hospital HM La Esperanza se han actualizado los sistemas térmicos mediante la sustitución de calderas convencionales por soluciones de mayor eficiencia, incluyendo calderas de condensación, y en el Hospital HM Rosaleda, se ha complementado el sistema térmico actual con una instalación de aerotermia, orientado a la producción de agua caliente sanitaria (ACS) y climatización. Además, en los centros compostelanos de HM Hospitales se han incorporado enfriadoras de última generación, lo que ha permitido mejorar el rendimiento energético global.

Por otra parte, se ha trabajado en la disminución de emisiones de gases anestésicos al ambiente quirúrgico, disminuyendo la carga ambiental. Finalmente, se han sustituido algunos de los agentes con mayor impacto climático, como el desflurano, que se ha reemplazado por sevoflurano o por técnicas de anestesia intravenosa de menor huella de carbono. Adicionalmente, los quirófanos cuentan con recuperadores de gases anestésicos, contribuyendo a reducir aún más el impacto ambiental asociado a estos agentes.

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