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Contracciones de Braxton Hicks: cómo identificarlas y diferenciarlas

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Sentir que la tripa se tensa es una de las sensaciones más frecuentes a partir del segundo trimestre de gestación. Se produce como consecuencia de las contracciones de Braxton Hicks, un proceso fisiológico esencial para preparar el cuerpo para el parto. Te contamos cómo distinguirlas de las contracciones del parto.  

El embarazo es, sin lugar a dudas, uno de los procesos biológicos más bonitos para la mujer. Durante aproximadamente cuarenta semanas, su cuerpo se transforma y se adapta para albergar una nueva vida. En este proceso es natural que surjan dudas, especialmente cuando el organismo empieza a enviar señales que no siempre se sabe interpretar a la primera. Una de las más frecuentes, y que a menudo genera cierta inquietud en las futuras mamás, son las contracciones de Braxton Hicks.

¿Qué son las contracciones de Braxton Hicks?

Estas contracciones deben su denominación a John Braxton Hicks, un ginecólogo inglés que en el año 1872 observó y documentó que el útero se contrae a lo largo de casi todo el embarazo, mucho antes de que el bebé esté listo para salir. 

El útero es un órgano muscular muy potente. Y como cualquier otro músculo que se prepara para un esfuerzo físico intenso, en este caso el parto, necesita entrenar. Así, las contracciones de Braxton Hicks son, en esencia, ejercicios de calentamiento

Durante estos episodios, las fibras musculares uterinas se tensan y se relajan de forma intermitente. Aunque no tienen la fuerza suficiente para provocar cambios en el cuello del útero, como su borramiento o dilatación, siguen teniendo funciones importantes: 

  • Mantenimiento del tono muscular. Ayudan a que el útero no pierda su capacidad de contracción para cuando llegue el momento del parto. 
  • Mejora del flujo sanguíneo. Al contraerse suavemente, facilitan que la sangre llegue mejor a la placenta y, como consecuencia, al bebé. 
  • Maduración cervical. En las últimas semanas de gestación, estas contracciones colaboran en el ablandamiento del cuello uterino, un paso previo e indispensable para el parto. 

¿Síntomas de las contracciones de Braxton Hicks? 

La mayoría de las mujeres empiezan a notar estas contracciones a partir de la mitad del embarazo, concretamente sobre la semana 20. Sin embargo, en mujeres que ya han tenido hijos antes, estas sensaciones pueden percibirse incluso semanas antes. Si eres primeriza, es posible que no las identifiques claramente hasta bien entrado el tercer trimestre, confundiéndolas a veces con movimientos del bebé o incluso con pequeñas molestias digestivas.  

Algunos de los síntomas más frecuentes para identificar las contracciones de Braxton Hicks incluyen: 

  • Tripa dura. Aparece una sensación de que la tripa se pone dura y es el signo más característico. Además:
    • Si pones la mano sobre tu abdomen durante una de estas contracciones, notarás que no puedes hundir los dedos; el útero se vuelve una estructura firme y prominente.
    • A menudo, esta dureza va acompañada de una sensación de tirantez o presión en la zona frontal, pero suele ser indolora.
    • Puede resultar incómoda, como un apretón fuerte o una opresión que te deja sin aliento un segundo, pero no llega a ser el dolor agudo, rítmico y punzante que se asocia con el parto.
  • La falta de ritmo o regularidad.  
    • No siguen una cadencia lógica. 
    • Puedes sentir una contracción por la mañana, otra media hora después, y luego pasar todo el día sin sentir absolutamente nada más.
    • No aumentan en frecuencia ni se vuelven más intensas con el paso de las horas.
    • Su duración es muy variable: pueden durar 30 segundos o mantenerse durante un par de minutos de forma sostenida antes de relajarse gradualmente.

Contracciones de Braxton Hicks vs. contracciones de parto

La distinción es fundamental para evitar viajes innecesarios a Urgencias, pero también para saber cuándo es el momento real de actuar con decisión. Por eso, hay que fijarse en tres aspectos: ritmo, intensidad y localización. 

El ritmo y la frecuencia 

  • Contracciones de Braxton Hicks. Son anárquicas, aparecen y desaparecen sin un orden lógico. Pueden ser erráticas: una dura 40 segundos, la siguiente ocurre a los 20 minutos y la siguiente a la hora. 
  • Contracciones de parto real. Son rítmicas, regulares y progresivas. Empiezan, por ejemplo, cada 15 minutos de forma puntual, luego cada 10, cada 5…. Si notas que puedes predecir con exactitud cuándo vendrá la siguiente porque el intervalo se acorta de manera constante, es probable que el parto ya haya comenzado. 

La intensidad y el dolor 

  • Contracciones de Braxton Hicks. Suelen mantenerse en un nivel de molestia estable o incluso disminuir si te relajas o te hidratas. La sensación es de tensión abdominal frontal. 
  • Contracciones de parto real. Van ganando fuerza de manera imparable e irreversible. El dolor suele describirse como una ola que comienza en la parte baja de la espalda, concretamente en la zona lumbar, y se irradia hacia adelante, a la zona baja del vientre, de forma similar a un dolor menstrual intenso o un cólico fuerte. 

El efecto del movimiento 

Este es un consejo infalible compartido por matronas y ginecólogos: si tienes dudas, cambia de actividad. 

  • Las contracciones de Braxton Hicks suelen detenerse o aliviarse si cambias de posición. Si estabas caminando, siéntate o túmbate; si estabas descansando, da un pequeño paseo por casa. Si la tensión desaparece con este cambio de ritmo, era una falsa alarma. 
  • Por el contrario, las contracciones de parto no se detienen con el reposo ni con el movimiento; de hecho, la actividad física ligera suele intensificarlas porque la gravedad ayuda al bebé a encajarse y presionar el cuello del útero. 
Mujer embarazada con manos barriga

¿Qué factores desencadenan las contracciones de Braxton Hicks?

Aunque pueden aparecer de forma totalmente espontánea simplemente porque el útero “quiere practicar», existen algunos factores externos que suelen actuar como disparadores de estos episodios de tensión muscular:

  • Actividad física. Un día de mucho ajetreo, subir escaleras o caminar de forma apresurada puede fatigar el útero y provocar estas tensiones. 
  • Deshidratación. Es una de las causas más frecuentes y menos conocidas. Recuerda que el útero es un músculo y, como tal, si no recibe suficiente líquido tiende a contraerse. 
  • Vejiga llena. El útero y la vejiga comparten un espacio muy reducido en la pelvis. Una vejiga muy distendida puede ejercer presión mecánica sobre el útero y desencadenar contracciones de Braxton Hicks como respuesta. 
  • Actividad sexual. Es normal sentir que la tripa se pone dura después de un orgasmo debido a la liberación natural de oxitocina, lo cual es totalmente seguro en un embarazo sin complicaciones médicas. 
  • Movimientos del bebé. A veces, cuando el bebé se estira con fuerza o da una patada fuerte, el músculo responde tensándose momentáneamente. 

¿Qué factores desencadenan las contracciones de Braxton Hicks?

Si notas que tu tripa se tensa con frecuencia y esto te genera incomodidad o ansiedad, sigue estas recomendaciones de la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia

  • Hidrátate de inmediato. Bebe uno o dos vasos de agua. Como hemos comentado, en muchos casos la hidratación es suficiente para que el útero se relaje en pocos minutos. 
  • Reposo selectivo en posición lateral. Túmbate sobre tu lado izquierdo, ya que esta posición favorece el retorno venoso y el flujo sanguíneo hacia el útero, ayudando a que el músculo se oxigene y se calme. 
  • Baño o ducha templada. El agua templada es un relajante muscular natural. Si al sumergirte en agua tibia las contracciones cesan, puedes estar segura de que son contracciones de Braxton Hicks. 
  • Técnicas de respiración. Aprovecha el momento para practicar las respiraciones profundas y abdominales que hayas aprendido en el curso de preparación al parto. No solo oxigenas mejor a tu bebé, sino que reduces tus niveles de estrés, lo que ayuda a relajar la musculatura de toda la zona pélvica. 
  • Vacía tu vejiga. No aguantes las ganas de orinar. Ir al baño con frecuencia alivia la presión externa sobre el útero.

¿Cuándo preocuparse y acudir al hospital?

Debes acudir a Urgencias si se dan estas circunstancias:  

  • Prematuridad y ritmo. Si estás de 37 semanas de gestación y notas que las contracciones se vuelven regulares y no ceden ni con el reposo ni con la hidratación, puedes estar ante un caso de parto pretérmino. 
  • Rotura de bolsa. Si notas una pérdida de líquido por la vagina, ya sea un fluido repentino o un goteo constante e imparable, debes acudir al hospital, aunque no sientas ningún tipo de dolor o contracción. 
  • Sangrado vaginal. Cualquier sangrado similar a una menstruación es motivo de consulta urgente e inmediata. 
  • Disminución de movimientos fetales. Si notas que tu bebé se mueve menos de lo habitual o ha dejado de moverse totalmente. 
  • Dolor constante y agudo. Si la tripa se queda dura y no se relaja en absoluto, o si el dolor es constante, muy intenso y se localiza en el abdomen o la zona lumbar de forma fija.

Cuida tu salud con HM Hospitales 

Vivir un embarazo tranquilo y con la seguridad de estar en las mejores manos es fundamental para tu bienestar y la de tu bebé. En el Servicio de Ginecología de HM Hospitales ponemos a tu disposición un equipo de especialistas altamente cualificados y la tecnología más avanzada para acompañarte durante toda la gestación.  

Sabemos que señales como las contracciones de Braxton Hicks pueden generar dudas; por eso, nuestros profesionales están aquí para ofrecerte un seguimiento personalizado, resolver tus inquietudes y garantizar una asistencia de excelencia en cada etapa, desde la concepción hasta el momento del parto.  

Recuerda que este contenido tiene un carácter informativo y no sustituye la valoración médica. Ante cualquier duda, consulta con un profesional sanitario.

Artículo validado por
Dr. Miguel Ángel Rodríguez Zambrano
Ginecología
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