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¿Qué es la diabetes gestacional? 

Barriga de una embarazada de aproximadamente 6 meses

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La diabetes gestacional es una alteración metabólica transitoria que, detectada a tiempo y con un control adecuado, no influye ni en la salud de la madre ni en la del bebé. Una vez terminado el embarazo, en la gran mayoría de los casos desaparece y los niveles de azúcar vuelven a la normalidad.  

La diabetes gestacional consiste en una alteración en los niveles de azúcar en sangre que se detecta de forma específica durante el embarazo. Según la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición, la prevalencia de la diabetes gestacional oscila entre el 7% y el 14%, dependiendo de la población estudiada y de los criterios diagnósticos utilizados. Recibir este diagnóstico puede generar cierta inquietud al principio, pero en la mayoría de los casos se controla siguiendo las recomendaciones médicas.  

Para entender la diabetes gestacional, lo primero que debemos hacer es detenernos en la placenta. Este órgano, que es el sistema de soporte vital del bebé, produce diversas hormonas que son fundamentales y necesarias para el desarrollo del embarazo. Sin embargo, esas hormonas tienen un efecto secundario: bloquean parcialmente la acción de la insulina en el cuerpo de la madre; es lo que se conoce como resistencia a la insulina

En una situación normal, el páncreas de la mujer embarazada detecta dicho bloqueo y simplemente produce más insulina para compensarlo. El problema surge cuando el páncreas no es capaz de fabricar la cantidad extra necesaria para sortear la resistencia a la insulina. En esta situación, los niveles de glucosa en sangre empiezan a subir por encima de lo normal y se desarrolla la diabetes gestacional. 

La diabetes gestacional puede aparecer en mujeres que nunca antes habían tenido problemas con la glucosa. Pero en ocasiones, el embarazo actúa como un espejo: hay mujeres que ya tenían una diabetes tipo 2 previa sin saberlo y es a raíz de los controles prenatales cuando la diabetes sale a la luz. Si la diabetes se detecta en el embarazo, técnicamente se clasifica como diabetes gestacional. 

Dada la tendencia actual, donde la diabetes tipo 2 está cada vez más presente en la sociedad, la recomendación de los expertos es clara: si estás buscando un embarazo, lo ideal es realizarte un chequeo preventivo. Consultar con el médico antes de la concepción permite conocer tu estado metabólico de base y empezar esta etapa con la mayor tranquilidad posible. 

Síntomas de alarma de la diabetes gestacional  

Uno de los mayores retos de la diabetes gestacional es que, en la gran mayoría de los casos, no presenta síntomas evidentes. Es un problema silencioso que suele descubrirse únicamente a través de los análisis de sangre programados por el ginecólogo a partir de la semana 24.  

Sin embargo, cuando los niveles de azúcar son elevados se manifiestan en el organismo con algunos síntomas específicos

  • Sed excesiva, también conocida como polidipsia. Sentir una necesidad constante de beber agua, incluso si el clima no es caluroso o no se ha hecho ejercicio. 
  • Aumento de las ganas de orinar o poliuria. Aunque es normal orinar más durante el embarazo por la presión del útero sobre la vejiga, una frecuencia inusualmente alta puede ser señal de que el cuerpo intenta eliminar el exceso de azúcar a través de la orina. 
  • Cansancio. Durante la gestación se siente más cansancio, pero si va más allá de la somnolencia típica del embarazo, hay que preocuparse. 
  • Visión borrosa. Los cambios bruscos en los niveles de azúcar pueden afectar temporalmente a la capacidad que tienen los ojos para enfocar los objetos. 
  • Infecciones recurrentes. Sobre todo, infecciones de orina o candidiasis vaginal, ya que el azúcar alto favorece el crecimiento de bacterias y hongos. 

¿Cómo afecta al bebé la diabetes gestacional?  

Esta es, sin duda, la mayor preocupación de las futuras madres. Es fundamental entender que el azúcar de la sangre materna cruza la placenta, pero la insulina de la madre no. Si la madre tiene mucha glucosa en sangre, el bebé recibe ese exceso y su propio páncreas tiene que trabajar a marchas forzadas para fabricar insulina y procesarlo. 

Esto puede tener varias consecuencias en su desarrollo

  • Macrosomía. Al recibir mucha energía en forma de azúcar y producir mucha insulina, que es una hormona del crecimiento, el bebé crece más de lo normal. Esto puede dificultar el parto natural y aumentar las probabilidades de necesitar una cesárea. 
  • Hipoglucemia neonatal. Al nacer, el bebé deja de recibir el suministro de azúcar de la madre de forma brusca. Como su cuerpo estaba acostumbrado a fabricar mucha insulina, sus niveles de azúcar pueden caer demasiado en las primeras horas de vida. 
  • Dificultad respiratoria. En algunos casos, el exceso de insulina puede retrasar ligeramente la maduración de los pulmones del bebé. 
  • Riesgos a largo plazo. Los niños nacidos de madres con diabetes gestacional no controlada tienen un riesgo algo mayor de presentar obesidad o desarrollar diabetes tipo 2 en su etapa adulta. 

A pesar de estas posibles consecuencias, y como ya hemos comentado, la diabetes gestacional se puede controlar bien a lo largo de toda la gestación. Si los niveles de glucosa de la madre se mantienen en los rangos recomendados mediante dieta, ejercicio o medicación en los casos necesarios, el bebé nacerá con un peso normal y sin complicaciones. 

Mujer embarazada realizando deporte al aire llibre

¿Cómo se puede controlar la diabetes gestacional? 

En la mayoría de los casos, la diabetes gestacional puede controlarse con algunos ajustes en el estilo de vida y siguiendo las indicaciones del equipo médico que supervisa el embarazo. Entre las medidas más habituales se encuentran: 

  • Alimentación adecuada. No se trata de comer menos, sino de comer mejor y de forma equilibrada, siguiendo las pautas indicadas por los profesionales sanitarios. Habitualmente se recomienda priorizar hidratos de carbono de absorción lenta, como los integrales o las legumbres, y repartirlos en varias comidas a lo largo del día para evitar picos de glucosa. También conviene reducir al máximo los azúcares refinados y las bebidas azucaradas, como los refrescos. 
  • Actividad física. Debe adaptarse siempre a las circunstancias de cada mujer y a la evolución del embarazo. El ejercicio ayuda a que las células utilicen mejor la glucosa y contribuye a disminuir la resistencia a la insulina. Actividades sencillas, como caminar unos 30 minutos después de las comidas principales, pueden ser una herramienta muy eficaz para mantener las glucemias bajo control. 
  • Autocontrol de la glucosa. Para conocer los niveles de azúcar en sangre se suele utilizar un glucómetro, realizando mediciones en ayunas y después de las comidas. Este seguimiento permite ajustar la alimentación y, si fuera necesario, la medicación prescrita por el médico. 

En aproximadamente el 10%-20% de los casos estas medidas no son suficientes para mantener los niveles de azúcar en sangre dentro de los valores recomendados. Cuando esto ocurre, puede ser necesario recurrir a tratamiento con antidiabéticos orales o con insulina, según las características de cada caso.  

¿Cuándo desaparece la diabetes gestacional después del embarazo? 

En la inmensa mayoría de las mujeres, la diabetes gestacional desaparece inmediatamente después del parto cuando se elimina la placenta, que es la fuente de las hormonas que causan la resistencia a la insulina, según recoge un manual de MSD sobre el tema. De hecho, lo habitual es que se dejen de realizar los controles de glucosa y se suspenda cualquier medicación justo después de dar a luz. 

Sin embargo, en los casos de diabetes gestacional se recomienda seguir este protocolo

  • A las 6-12 semanas tras el parto. Se suele realizar una nueva prueba de sobrecarga de glucosa para confirmar que el metabolismo se ha normalizado por completo. 
  • Riesgo futuro. Aunque la diabetes gestacional se haya controlado, haberla tenido es una señal que emite el organismo y a la que se debe prestar atención. Las mujeres que han pasado por una diabetes gestacional tienen un mayor riesgo – cuantificado en entre un 30% y un 50% más alto – de desarrollar diabetes tipo 2 a lo largo de su vida. También es mayor el riesgo de que se repita en futuros embarazos. Por eso, es importante llevar a cabo una serie de chequeos periódicos.  

En todo caso, la diabetes gestacional no debe verse como un problema temporal que se olvida, sino como una oportunidad para adoptar hábitos saludables, como cuidar el peso, seguir una dieta variada y equilibrada y hacer ejercicio físico.  

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Recuerda que este contenido tiene carácter informativo y no sustituye la consulta médica. Ante cualquier duda, consulta con un profesional de la salud. 

Artículo validado por
Dra. Andrea Molina Guilera
Ginecología
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