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La gastroenteritis es una de las infecciones digestivas más frecuentes y, aunque suele ser molesta, en la mayoría de los casos evoluciona de forma favorable en pocos días. Entre sus causas más habituales está el norovirus, un virus muy contagioso que puede provocar vómitos, diarrea y malestar general de aparición brusca.
¿Qué es el norovirus y cuáles son sus síntomas?
El norovirus es un virus que causa gastroenteritis, es decir, inflamación del revestimiento interno del estómago y del intestino. Se considera una de las causas más frecuentes de gastroenteritis viral en todas las edades y es responsable de numerosos brotes en cruceros, residencias y entornos donde conviven muchas personas.
La infección puede aparecer durante todo el año, aunque se observa con más frecuencia entre los meses de otoño e invierno, especialmente de noviembre a abril. El contagio suele producirse al consumir agua o alimentos contaminados, pero también por contacto directo entre personas infectadas, ya que el virus es muy contagioso.
Los síntomas suelen comenzar entre 24 y 48 horas después de la infección. El cuadro aparece de forma brusca y entre los síntomas más frecuentes están los siguientes:
- Diarrea.
- Vómitos.
- Cólicos o dolor abdominal.
- Náuseas.
- Fiebre.
- Dolor de cabeza.
- Dolores musculares o corporales.
Aunque tanto adultos como niños pueden presentar síntomas similares, existen algunas diferencias: en los niños predominan los vómitos, mientras que en los adultos es más frecuente la diarrea.
Además, el malestar puede ser intenso durante las primeras horas y algunas personas también presentan sensación de debilidad, cansancio o pérdida del apetito. El principal riesgo asociado a esta infección es la deshidratación, causada por la pérdida de líquidos y electrolitos debido a los vómitos y la diarrea.
Norovirus y gastroenteritis: ¿qué relación tienen?
Según la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria (SEPEAP), la gastroenteritis aguda se define como una disminución de la consistencia de las heces y/o un aumento de la frecuencia de las deposiciones (normalmente más de tres al día) que puede acompañarse de fiebre y vómitos. En la mayoría de los casos tiene una duración corta y suele resolverse en menos de una semana.
Entre los agentes causantes más comunes de gastroenteritis vírica se encuentra el norovirus. De hecho, en España y otros países desarrollados los virus provocan alrededor del 80% de los casos de gastroenteritis aguda. Dentro de esas infecciones virales, el norovirus ocupa un lugar destacado.
La infección afecta al intestino y altera la absorción de agua y electrolitos, lo que favorece la aparición de diarrea y deshidratación. Además, la inflamación intestinal puede causar dolor abdominal, náuseas y vómitos.
En las gastroenteritis virales, como la causada por norovirus, el cuadro suele ser autolimitado. Esto significa que el organismo elimina la infección por sí mismo y el tratamiento se centra principalmente en aliviar los síntomas y evitar complicaciones, sobre todo la deshidratación.
¿Cómo diferenciar la gastroenteritis por norovirus de otras gastroenteritis?
No siempre es sencillo distinguir una gastroenteritis por norovirus de otras infecciones digestivas, ya que muchos síntomas son similares. Sin embargo, hay algunas pistas que pueden orientarnos.
En el caso del norovirus, los vómitos y el dolor abdominal suelen tener bastante protagonismo y el cuadro dura unos pocos días. Además, la diarrea suele ser acuosa y no sanguinolenta.
Por el contrario, algunas gastroenteritis bacterianas pueden provocar síntomas más intensos:
- Fiebre alta.
- Sangre o moco en las heces.
- Dolor abdominal muy intenso.
- Tenesmo o sensación constante de necesidad de evacuar.
También es importante diferenciar una gastroenteritis vírica de una intoxicación alimentaria, según explica la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (SEMERGEN). La intoxicación alimentaria afecta únicamente a quienes consumen el alimento contaminado y suele ser más breve, mientras que la gastroenteritis vírica puede propagarse fácilmente entre convivientes o compañeros de trabajo.
Los médicos suelen basarse en los síntomas, los antecedentes recientes y la evolución clínica para orientar el diagnóstico. Por ejemplo, haber estado en contacto con personas enfermas, haber viajado recientemente, haber consumido agua o alimentos sospechosos puede aportar pistas importantes.
En algunos casos pueden realizarse pruebas en heces mediante técnicas como PCR o RT-PCR para confirmar la presencia del virus.
¿Cuántos días dura el norovirus?
La gastroenteritis por norovirus suele tener una duración corta. Los síntomas normalmente aparecen entre uno y dos días después del contagio y se resuelven en un periodo de entre 1 y 3 días.
En los niños, la gastroenteritis aguda se considera de corta duración cuando no supera las dos semanas, aunque lo habitual es que dure menos de siete días.
Si los síntomas se prolongan más de lo esperado o empeoran con el paso de los días, es importante consultar con el médico.
¿Es peligrosa la gastroenteritis por norovirus?
En la mayoría de los casos, la gastroenteritis por norovirus no es grave y se resuelve sin complicaciones. Sin embargo, eso no significa que deba restarse importancia a ciertos síntomas o situaciones.
El principal problema asociado a esta infección es la deshidratación. Los vómitos y la diarrea hacen que el organismo pierda agua y sales minerales rápidamente. Por esta razón, hay que prestar especial atención a las personas que pueden deshidratarse con más facilidad: niños pequeños y personas mayores, personas inmunodeprimidas, y pacientes con enfermedades crónicas.
Los signos que pueden hacer sospechar deshidratación incluyen:
- Boca seca.
- Piel pálida.
- Debilidad intensa.
- Ausencia de lágrimas.
- Menor cantidad de orina.
- Decaimiento o alteración del estado general.
También hay que consultar al médico si aparecen síntomas que no son habituales en una gastroenteritis viral típica, como diarrea con sangre, fiebre alta persistente o dolor abdominal muy intenso, ya que podrían indicar otra causa diferente.

¿Qué comer con gastroenteritis por norovirus?
La hidratación es la prioridad
El tratamiento más importante en la gastroenteritis por norovirus es la reposición de líquidos y electrolitos. Aunque haya vómitos, se recomienda beber pequeñas cantidades de líquido de forma frecuente. Desde la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC) ofrecen estas recomendaciones:
- Tomar pequeños sorbos continuos.
- No beber grandes cantidades de golpe.
- Esperar aproximadamente una hora si hay vómitos antes de volver a intentar hidratarse.
Las soluciones de rehidratación oral son las más recomendables en estos casos, especialmente en niños. También pueden utilizarse caldo o soluciones con glucosa y electrolitos. Se desaconseja usar refrescos, bebidas deportivas o preparados caseros como sustitutos habituales, especialmente en niños.
Qué alimentos se toleran mejor
Cuando los síntomas empiezan a mejorar, la alimentación debe introducirse de forma gradual. Los alimentos que suelen tolerarse mejor son:
- Arroz hervido.
- Pollo o pavo a la plancha.
- Pescado blanco.
- Jamón york.
- Patata hervida.
- Zanahoria cocida.
- Plátano maduro.
- Manzana asada.
- Membrillo.
¿Se pueden tomar lácteos?
Durante los primeros días algunas personas toleran peor la leche y los productos lácteos, y se recomienda tomar yogur antes que leche. Aun así, no siempre es necesario eliminar completamente los lácteos, ya que muchas personas los toleran sin problema una vez que mejoran los síntomas.
Qué conviene evitar
No solo es importante poner atención a aquellos alimentos recomendables, sino también a aquellos otros que pueden empeorar la situación:
- Bebidas con gas.
- Refrescos azucarados.
- Café.
- Zumos de frutas.
- Bebidas muy frías.
- Dulces y bollería.
- Verduras crudas.
- Frutas no astringentes (con alto contenido de agua y fibra, y que favorecen las deposiciones).
- Comidas grasas o muy pesadas.
¿Cuándo acudir al médico?
Aunque la mayoría de las gastroenteritis víricas mejoran solas, hay situaciones en las que conviene consultar con un profesional sanitario. Es recomendable ir al médico si aparecen estos síntomas:
- Dolor abdominal intenso.
- Fiebre alta superior a 38,5 ºC.
- Sangre o moco en las heces.
- Vómitos persistentes.
- Signos de deshidratación.
- Mal estado general.
- Diarrea que no mejora tras varios días de hidratación y dieta adecuada.
En niños, además, debe vigilarse especialmente la dificultad para beber líquidos o los vómitos continuos.
Cómo prevenir el contagio
El norovirus se transmite principalmente por vía fecal-oral y es muy contagioso. Por eso, las medidas de higiene son fundamentales para evitar brotes dentro de la familia o en lugares compartidos.
La medida más importante es el lavado de manos frecuente con agua y jabón, especialmente después de ir al baño, tras cambiar pañales, antes de cocinar o comer y después de cuidar a una persona enferma.
Además, se recomienda no compartir cubiertos, vasos o toallas; desinfectar superficies; cocinar bien carnes y huevos; refrigerar rápidamente los alimentos cocinados, y no tomar alimentos o agua de origen dudoso.
Las personas con diarrea no deberían bañarse en piscinas o aguas recreativas con el fin de evitar la propagación de la infección. En el caso de los niños, se recomienda que no acudan a la guardería hasta que desaparezcan los síntomas.
Medicamentos: ¿sí o no?
En la mayoría de los casos no hacen falta antibióticos, ya que el norovirus es una infección vírica.
Los antidiarreicos tampoco deben utilizarse de forma indiscriminada y deben evitarse si hay fiebre o sangre en las heces.
El tratamiento principal sigue siendo la hidratación y el reposo. Solo en determinadas situaciones y bajo supervisión médica pueden utilizarse antieméticos o antidiarreicos concretos.
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Además, trabajamos de forma coordinada con otras especialidades y disponemos de técnicas diagnósticas avanzadas para el estudio del aparato digestivo, siempre con el objetivo de ofrecer una atención integral, cercana y adaptada a cada persona. La experiencia de nuestros profesionales y la incorporación constante de innovación tecnológica nos permiten acompañar al paciente durante todo el proceso asistencial.
Recuerda que este artículo tiene un fin divulgativo y no sustituye la consulta médica. Ante cualquier duda o si los síntomas persisten, consulta con un profesional sanitario.
