Escucha este post:
La rinitis alérgica es una enfermedad respiratoria muy frecuente que a menudo pasa desapercibida durante años, ya que sus síntomas pueden confundirse fácilmente con un catarro común. Sin embargo, cuando las molestias aparecen de forma repetida o coinciden en la misma época del año, es probable que su origen sea alérgico.
¿Qué es la rinitis alérgica?
La rinitis alérgica consiste en la inflamación de la mucosa que recubre el interior de la nariz que aparece cuando una persona sensibilizada entra en contacto con determinadas sustancias externas llamadas alérgenos, desencadenándose una reacción del sistema inmunitario que provoca la inflamación y la aparición de los síntomas.
Estos alérgenos entran en nuestro organismo al respirar y, entre los más habituales, se encuentran los pólenes, especialmente en primavera, y los ácaros del polvo.
Desde el punto de vista biológico, la rinitis alérgica está mediada por anticuerpos del tipo IgE, que reaccionan frente al alérgeno en personas previamente sensibilizadas. Esta respuesta inmunológica provoca una inflamación persistente en la mucosa nasal que hace que la nariz se vuelva especialmente sensible. Por eso, además del contacto directo con el alérgeno, la nariz puede reaccionar de forma exagerada ante otros estímulos como cambios de temperatura, olores fuertes, humo, polvo, ejercicio o incluso emociones intensas como el llanto.
¿A quién puede afectar la rinitis alérgica?
La rinitis alérgica afecta aproximadamente al 25% de la población general y su frecuencia ha aumentado en los países desarrollados.
Aunque puede darse en personas de cualquier edad, es especialmente habitual en los niños. En España, diferentes estudios han observado que alrededor del 8,5% de los niños de 6 a 7 años y el 16,3% de los adolescentes de 13 a 14 años han tenido síntomas de rinitis alérgica, según datos de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC).
Además, su prevalencia puede variar según la zona geográfica. En algunas regiones del interior predominan las alergias relacionadas con pólenes estacionales, mientras que en zonas costeras son más frecuentes las alergias relacionadas con los ácaros del polvo.

Síntomas de la rinitis alérgica
Los síntomas característicos de la rinitis alérgica son:
- Mucosidad abundante, generalmente acuosa y transparente.
- Picor en la nariz.
- Estornudos repetidos, a veces en salvas.
- Congestión o taponamiento nasal.
La mucosidad suele ser acuosa y puede aparecer como un goteo continuo, lo que obliga a utilizar pañuelos con frecuencia. Esta secreción también puede desplazarse hacia la garganta, provocando carraspeo o tos, sobre todo por la noche.
La inflamación de la mucosa nasal puede provocar además obstrucción nasal. Esta sensación de nariz taponada puede deberse a la acumulación de mucosidad o a la propia inflamación de los tejidos internos de la nariz.
Cuando la respiración nasal es difícil, obliga a respirar por la boca, lo que causa desde sequedad bucal, irritación faríngea, ronquidos hasta pérdida de olfato e incluso dolor de cabeza.
Aparte de los síntomas principales, la rinitis alérgica puede acompañarse de afectación a los ojos, la garganta o los oídos, manifestándose con:
- Picor en el paladar y en los oídos.
- Picor en los ojos, lagrimeo, enrojecimiento ocular (conjuntivitis), cuadro que en conjunto se denomina rinoconjuntivitis alérgica.
- Sangrados nasales espontáneos.
- Dolor de cabeza.
- Falta de concentración.
Tal y como explica la Sociedad Española de Inmunología Clínica, Alergología y Asma Pediátrica (SEICAP), se debe prestar especial atención a la evolución de la rinitis alérgica para evitar posibles complicaciones como: la otitis media, causada por la acumulación de mucosidad en el oído; la sinusitis, provocada por la obstrucción de los senos paranasales, y la aparición de hipertrofia de los cornetes, que dificultan la respiración. En los casos prolongados, especialmente en niños, la respiración habitual por la boca también puede provocar cambios en la forma del paladar y en la posición de los dientes.
Tipos de rinitis alérgica según su duración y gravedad
Los especialistas clasifican la rinitis alérgica teniendo en cuenta dos aspectos: la duración y la gravedad, según la guía internacional ARIA.
Según la duración:
- Rinitis alérgica intermitente: los síntomas aparecen menos de cuatro días a la semana o menos de cuatro semanas al año.
- Rinitis alérgica persistente: los síntomas se presentan más de cuatro días a la semana y durante más de cuatro semanas al año.
Según la gravedad:
- Leve: los síntomas son poco molestos y no interfieren en las actividades diarias, el trabajo, la escuela o el sueño.
- Moderada o grave: los síntomas resultan molestos y afectan al descanso, al rendimiento escolar o laboral y a la vida cotidiana.
Cómo se diagnostica la rinitis alérgica
El diagnóstico de la rinitis alérgica se basa principalmente en los síntomas que presenta el paciente. El médico elabora una historia clínica detallada para conocer cuándo aparecen los síntomas, cuánto duran y qué factores parecen desencadenarlos. También puede preguntar sobre el entorno habitual del paciente, como las condiciones del hogar o del colegio, la presencia de mascotas o posibles exposiciones ambientales.
Para confirmar que se trata de una rinitis alérgica es necesario demostrar que existe una alergia concreta. Esto puede hacerse mediante pruebas cutáneas intraepidérmicas (prick test) o análisis de sangre que detectan anticuerpos frente a determinados alérgenos.

Tratamiento de la rinitis alérgica
El tratamiento de la rinitis alérgica suele abordarse desde tres enfoques: prevenir su aparición cuando es posible, aliviar los síntomas, y actuar sobre la causa.
Tratamiento preventivo
Cuando se identifica el alérgeno responsable, el tratamiento preventivo puede incluir medidas para evitar el contacto con esa sustancia o reducir la exposición a la misma, como puede ser el uso de fundas protectoras de colchones o aspiradoras con filtros HEPA en el caso de las alergias a ácaros u otros alérgenos de interior, o bien el uso de mascarillas o gafas de sol en aquellos otros con alergia a pólenes.
Tratamiento para aliviar los síntomas
Cuando los síntomas aparecen de forma aguda se utilizan medicamentos antihistamínicos, que pueden administrarse en forma de comprimidos, jarabes o sprays nasales y ayudan a reducir el picor, los estornudos y la mucosidad, así como corticoides nasales para reducir la inflamación crónica de la mucosa nasal que habitualmente se administran durante ciclos de varias semanas en una dosis ajustada a la evolución del paciente.
Tratamiento de la causa
El tratamiento clave de la rinitis alérgica es la inmunoterapia o vacunas de la alergia, que es el único que puede revertir y curar la enfermedad alérgica respiratoria según la OMS. Este tratamiento aborda el origen del problema, ya que consigue con administraciones repetidas del alérgeno que el sistema inmunitario lo tolere, dejando de producir la reacción alérgica y generando una memoria inmunológica para el futuro.
Recomendaciones frente a la alergia estacional
Una de las estrategias más importantes en el manejo de la rinitis alérgica es reducir la exposición al alérgeno responsable. Por ejemplo, en el caso de alergia a pólenes se recomienda uso de mascarillas, reducir las salidas a primera hora de la mañana y última de la tarde, que es cuando mayor concentración de polen hay en el ambiente, y limitar las actividades al aire libre en los días con altos niveles de polen, así como en los días más ventosos. También puede ser útil mantener cerradas las ventanas del hogar durante esta época (ventilar en las horas centrales del día), al igual que las ventanillas del coche en los viajes y utilizar aire acondicionado con filtros antipartículas para reducir la entrada de polen.
Para las alergias a ácaros del polvo se suelen recomendar medidas orientadas a disminuir su presencia en el hogar, como quitar tejidos innecesarios en los dormitorios (cojines, alfombras, peluches…), lavar la ropa de cama a temperaturas altas o reducir la humedad en las habitaciones.
En todo caso, para prevenir o convivir con la rinitis alérgica es fundamental la educación del paciente sobre el tema, para que aprenda a reconocer los primeros síntomas e inicie el tratamiento lo antes posible, evitando que el episodio se intensifique.
Cuándo consultar con el médico
Es recomendable consultar con un profesional sanitario cuando:
- Los síntomas duran mucho tiempo o se repiten con frecuencia.
- Los síntomas resultan molestos o afectan al sueño, al trabajo o al colegio.
- Existe sospecha de que estén relacionados con alguna sustancia concreta.
El médico podrá valorar la situación, confirmar el diagnóstico y decidir si es necesario realizar pruebas alérgicas o iniciar un tratamiento específico.
Cuida tu salud con HM Hospitales
La rinitis alérgica puede tener un gran impacto en el bienestar diario cuando los síntomas se repiten o se prolongan en el tiempo. En HM Hospitales encontrarás un equipo de especialistas dedicados al diagnóstico y tratamiento de este tipo de patologías. Mediante pruebas diagnósticas avanzadas, nuestros alergólogos identifican los alérgenos responsables y elaboran un plan terapéutico adaptado a cada paciente. Desde este servicio también se abordan diferentes enfermedades alérgicas con un enfoque personalizado y un seguimiento cercano.
Recuerda que este artículo tiene un fin divulgativo y no sustituye la consulta médica. Ante cualquier duda, consulta con un profesional de la salud.
