La obesidad infantil continúa siendo uno de los principales desafíos de salud pública y España se mantiene entre los países europeos con mayor prevalencia de exceso de peso en la población pediátrica. En este contexto, un estudio liderado por la Fundación de Investigación HM Hospitales (FiHM) ha identificado una etapa decisiva en la que las intervenciones sobre los hábitos de vida resultan mucho más eficaces para revertir el exceso de peso antes de que se consolide.
Los resultados, publicados recientemente en la revista científica Nutrients, son fruto de cinco años de seguimiento de una cohorte de 37.465 niños y adolescentes atendidos en la red asistencial de HM Hospitales. El trabajo demuestra que entre los dos y los cinco años existe una elevada capacidad para recuperar un peso saludable, mientras que a partir de los seis años esa posibilidad disminuye de forma significativa, favoreciendo la persistencia de la obesidad.
Una «ventana de oportunidad» para intervenir de forma precoz
La investigación pone de manifiesto que la primera infancia constituye una auténtica ventana de oportunidad para prevenir la cronificación de la obesidad mediante actuaciones sobre la alimentación, la actividad física y los hábitos familiares.
El análisis longitudinal revela que aproximadamente tres de cada cuatro menores con exceso de peso entre los dos y los cinco años consiguen recuperar un peso normal. Sin embargo, a partir de los seis años la situación cambia: el 60 % de los niños con obesidad continúa presentándola un año después y uno de cada cuatro menores con sobrepeso evoluciona hacia obesidad.
Los investigadores describen este fenómeno como una «trampa de la grasa», caracterizada por una pérdida progresiva de la capacidad del organismo para recuperar un peso saludable conforme avanza la edad.
Evidencia generada a partir de la práctica clínica
El estudio constituye la primera publicación científica del Observatorio de la Obesidad Infantil de la Fundación de Investigación HM Hospitales, una iniciativa que analiza datos clínicos reales obtenidos durante la asistencia sanitaria para generar evidencia científica aplicable a la práctica clínica.
Durante cinco años, el equipo investigador analizó más de 102.000 consultas correspondientes a 37.465 menores atendidos en hospitales de HM Hospitales en Madrid, Cataluña, Galicia, Castilla y León y Castilla-La Mancha, lo que ha permitido reconstruir la evolución del índice de masa corporal desde el nacimiento hasta los 18 años.
Además de identificar el momento óptimo para intervenir, el trabajo muestra que muchos niños experimentan una mejoría de su índice de masa corporal tras la primera valoración médica, lo que pone de relieve el impacto positivo que puede tener una intervención precoz y el acompañamiento clínico desde las primeras fases.
Para el Prof. Alberto Muñoz Terol, presidente de la Fundación de Investigación HM Hospitales, los resultados aportan una sólida base científica para reforzar las estrategias de prevención de la obesidad infantil. «Existe una ventana biológica en la que el organismo responde mucho mejor a las intervenciones sobre los hábitos de vida. Actuar en ese momento aumenta considerablemente las posibilidades de recuperar un peso saludable», destaca.
Por su parte, el Dr. Juan Pablo González-Rivas, primer autor del estudio, subraya que el seguimiento continuado de más de 37.000 pacientes durante cinco años ha permitido identificar patrones metabólicos que pueden orientar futuras estrategias clínicas y de salud pública dirigidas a evitar que la obesidad se convierta en una enfermedad crónica.
Investigación orientada a mejorar la salud infantil
Este trabajo representa el primer resultado científico del Observatorio de la Obesidad Infantil de la Fundación de Investigación HM Hospitales, una plataforma permanente de investigación que continuará desarrollando nuevos estudios para comprender mejor la evolución del exceso de peso en la infancia y favorecer intervenciones cada vez más precoces, personalizadas y basadas en datos reales.
Con esta investigación, HM Hospitales refuerza su apuesta por la generación de conocimiento científico a partir de la práctica asistencial y por el desarrollo de estrategias que contribuyan a mejorar la prevención y el abordaje de uno de los principales problemas de salud de la población pediátrica.
