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Tendinitis y tenosinovitis: conoce cuáles son sus diferencias 

Corredor parador con dolor en la rodilla

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Aunque a menudo se utilizan como sinónimos, la tendinitis y la tenosinovitis no son la misma patología. Se trata de procesos diferentes, que afectan a estructuras distintas del aparato locomotor y requieren un abordaje específico.  

Dolor al mover una articulación, rigidez, inflamación o sensación de bloqueo. Estos síntomas suelen asociarse de forma genérica a la “tendinitis”, aunque no siempre esa es la causa real. En ocasiones, la tendinitis y la tenosinovitis se utilizan como sinónimos cuando en realidad describen procesos distintos. Conocer sus diferencias ayuda a entender mejor el origen del dolor y por qué el tratamiento no siempre es el mismo. 

¿Qué son los tendones y por qué son tan importantes? 

Los tendones son estructuras esenciales para el movimiento. Se trata de bandas fuertes y resistentes, formadas principalmente por colágeno, cuya función es unir los músculos con los huesos y transmitir la fuerza necesaria para que las articulaciones se muevan de forma eficaz. 

Para facilitar este movimiento y evitar el roce continuo, muchos tendones están recubiertos por unas fundas protectoras llamadas vainas tendinosas. Estas vainas permiten que el tendón se deslice con suavidad, incluso durante movimientos repetidos o de gran exigencia. Las vainas tendinosas se dividen en dos capas con funciones específicas: 

  • La capa externa o membrana fibrosa, una envoltura densa y resistente que protege al tendón frente a presiones o impactos externos. 
  • La capa interna o membrana sinovial, una lámina muy fina encargada de producir líquido sinovial, un fluido imprescindible para lubricar la zona y contribuir a la nutrición del propio tendón. 

Cuando cualquiera de estas estructuras se inflama, aparecen el dolor y la limitación funcional. 

¿Qué es la tendinitis? 

La tendinitis es la inflamación del tendón, que se encuentra dentro de la vaina. Es frecuente en personas de mediana edad, ya que con el paso del tiempo los tendones pierden resistencia y se vuelven más propensos a inflamarse. Este desgaste crónico, conocido como tendinopatía, surge como consecuencia de microdesgarros que se van acumulando y que pueden derivar en una rotura total del tendón.  

La tendinitis también puede aparecer en personas jóvenes que realizan actividades físicas intensas, como puede ser la tendinitis del manguito rotador, o que llevan a cabo movimientos repetitivos en su día a día. 

Localizaciones más frecuentes de la tendinitis 

Algunos tendones son especialmente propensos a inflamarse debido a su uso constante o a su localización anatómica: 

  • Hombro (manguito de los rotadores). Es una de las causas más habituales de dolor en esta articulación. La inflamación suele estar relacionada con sobrecarga, lesiones o bursitis subacromial. 
  • Dedos (dedo en gatillo o resorte). La inflamación de los tendones flexores hace que queden atrapados dentro de su vaina, generando un chasquido o bloqueo al intentar estirar el dedo. 
  • Bíceps (tendinitis bicipital). Se localiza en la parte superior del brazo y provoca dolor al flexionar el codo o al realizar movimientos de elevación y rotación del hombro. 
  • Talón (tendinitis de Aquiles). Produce dolor en la parte posterior del talón y puede dificultar actividades tan básicas como caminar o correr. 
  • Rodilla (tendón poplíteo). Su inflamación genera molestias, sobre todo en la cara externa de la articulación de la rodilla. 
  • Cadera (región trocantérea o trocanteritis). Afecta a los tendones cercanos al hueso de la cadera y, al involucrar con frecuencia a las bolsas sinoviales, suele diagnosticarse como bursitis trocantérea. 

Causas más frecuentes de tendinitis 

La tendinitis suele ser el resultado de una combinación de factores que someten al tendón a un esfuerzo continuado o inadecuado. Entre las causas más habituales se encuentran: 

  • Sobrecarga del tendón y movimientos repetitivos, especialmente cuando se realizan sin el descanso adecuado o durante periodos prolongados de tiempo. 
  • Técnica deportiva incorrecta o posturas laborales inadecuadas que generan tensiones anómalas y un reparto desigual de las cargas. 
  • Envejecimiento, ya que con el paso de los años los tendones pierden elasticidad y capacidad de recuperación, volviéndose más vulnerables a la inflamación. 
  • Microtraumatismos repetidos, pequeños impactos o esfuerzos que, acumulados, pueden desencadenar un proceso inflamatorio. 
  • Otros factores que predisponen a la tendinitis son los desequilibrios musculares, la falta de flexibilidad o mantener de forma habitual malas posturas en la vida diaria. 

Síntomas de la tendinitis 

  • Dolor sordo, persistente y leve que se convierte en agudo al movilizar la articulación o extremidad afectada. 
  • Hipersensibilidad. Se siente dolor al tacto o cuando se presiona la zona afectada. 
  • Inflamación. Aunque se manifiesta a través de un edema leve, suele aparecer una ligera inflamación o hinchazón que puede ser visible en el área lesionada. 
  • Pérdida de fuerza en la zona afectada, lo que se traduce en que aparecen molestias, por ejemplo, al coger algo de peso.  

Diagnóstico de la tendinitis 

El diagnóstico de la tendinitis se basa principalmente en la evaluación clínica del paciente, aunque en determinados casos puede completarse con pruebas de imagen. Durante la consulta, el médico analiza los síntomas y realiza una exploración física detallada para localizar el origen del dolor y valorar la funcionalidad del tendón afectado. Cuando existen dudas diagnósticas o es necesario determinar el alcance de la lesión, pueden indicarse pruebas como la ecografía o la resonancia magnética, que permiten observar con mayor precisión el estado interno de los tejidos. 

Tratamiento de la tendinitis 

El tiempo de recuperación de la tendinitis varía según la gravedad y la localización de la lesión, y se extiende, desde unos pocos días, hasta varias semanas.  

El objetivo principal del tratamiento es aliviar el dolor y reducir la inflamación, por lo que es importante tratarlo cuanto antes para que no aparezcan complicaciones. Entre las opciones de tratamiento están las siguientes:  

  • Administración de antiinflamatorios no esteroideos (AINEs), que se pueden utilizar de forma tópica en forma de cremas y geles o por vía oral. 
  • Inmovilización de la articulación afectada mediante férulas o dispositivos ortopédicos para aliviar el dolor y evitar que el tendón sufra.  
  • Contraste térmico mediante la aplicación de frío o calor durante periodos de 20 minutos, puede aliviar las molestias. 

¿Qué es la tenosinovitis? 

La tenosinovitis consiste en la inflamación de la vaina o funda que protege los tendones. Por lo general, aparece como consecuencia de enfermedades inflamatorias, infecciones, traumatismos o por someter al tendón a un esfuerzo excesivo y repetitivo. 

Hombre adulto con dolor en la muñeca

Localizaciones más frecuentes de la tenosinovitis 

Las localizaciones más habituales de la tenosinovitis se concentran en las extremidades superiores e inferiores, de forma similar a lo que ocurre con las tendinitis, ya que afectan a zonas sometidas a movimientos repetidos y sobrecarga. 

  • Muñeca y pulgar. La forma más frecuente es la tenosinovitis de De Quervain, que afecta a los tendones del primer compartimento extensor situados en la base del pulgar y suele provocar dolor al mover la muñeca o al agarrar objetos. 
  • Dedos de la mano. Se presenta como tenosinovitis estenosante y es similar a la que origina los dedos en resorte o dedos en gatillo, al atraparse los tendones flexores y hacer que el dedo se bloquee o “enganche” al flexionarlo o extenderlo. 
  • Pie y tobillo. Es habitual en las vainas de los tendones extensores del dorso del pie, así como en los tendones tibial posterior y peroneos -tanto el largo, como el corto- que rodean el tobillo y participan en la estabilidad y el movimiento del pie. 

Causas más frecuentes de la tenosinovitis 

La membrana sinovial es el revestimiento interno de la vaina que protege los tendones y, cuando se inflama, se produce la tenosinovitis. Aunque a veces el origen de la inflamación es desconocido, sí que intervienen factores mecánicos, como pueden ser las lesiones, la sobrecarga física o la tensión excesiva, y factores patológicos, entre los que se encuentran las infecciones o las enfermedades inflamatorias sistémicas. También se asocia en fases tardías durante o después del embarazo o tras tratamientos médicos crónicos.  

En el caso de que la causa sea infecciosa, es importante saber que requiere de atención médica inmediata, porque su tratamiento suele incluir la cirugía.  

Síntomas de la tenosinovitis 

  • Restricción de la movilidad. Con la tenosinovitis aparece dificultad o limitación funcional al intentar mover la articulación. 
  • Dolor localizado en la zona afectada. Aparecen molestias agudas durante el movimiento o dolor sordo que se extiende a lo largo del recorrido del tendón. 
  • Signos inflamatorios. El tendón afectado por la tenosinovitis se puede inflamar y aparecer un edema, sensibilidad al tacto y enrojecimiento, también conocido como eritema, en el área afectada. 
  • Derrame articular. Aparece cuando se produce una inflamación que se nota visiblemente dentro de la estructura de la articulación. 

Diagnóstico de la tenosinovitis 

El diagnóstico de la tenosinovitis, al igual que ocurre con la tendinitis, se basa en una buena valoración del paciente. El médico pregunta por los síntomas y los antecedentes, examina la zona afectada para localizar el origen del dolor y, si es necesario, recurre a pruebas de imagen para confirmar el diagnóstico y valorar el alcance del problema. 

Tratamiento de la tenosinovitis 

El tratamiento de la tenosinovitis pasa por la inmovilización de la zona donde se ha producido la inflamación del tendón, el uso de antiinflamatorios no esteroideos y, cuando sea necesaria, la infiltración de corticoidesEl calor y el frío también están indicados para reducir la inflamación. Cuando la tenosinovitis es infecciosa, es necesario administrar antibióticos.  

Una vez controlada la inflamación, es importante comenzar con ejercicios de movilidad varias veces al día para recuperar el movimiento de forma progresiva. En situaciones más complejas, puede ser necesario recurrir a la cirugía. Esto ocurre, por ejemplo, en enfermedades de larga evolución como la artritis reumatoide, donde la inflamación mantenida obliga a retirar quirúrgicamente los tejidos dañados y a completar el tratamiento con rehabilitación.  

También puede indicarse cirugía en tendinitis persistentes, especialmente en el hombro (cuando se forman depósitos de calcio que no desaparecen con otras medidas) o en la mano. En otros casos, la intervención sirve para liberar tejidos que han quedado rígidos o corregir pequeñas irregularidades del hueso que dificultan el deslizamiento normal del tendón. 

Cuida tu salud con HM Hospitales 

Los especialistas en traumatología de HM Hospitales están altamente cualificados en el diagnóstico y tratamiento de patologías como la tendinitis y la tenosinovitis, afecciones frecuentes que provocan dolor, inflamación y limitación del movimiento. 

Si experimentas alguno de los síntomas descritos en este artículo, no dudes en pedir tu cita en traumatología, te ofreceremos atención personalizada y adaptada a tus necesidades.  

No olvides que este contenido tiene un fin divulgativo y no sustituye la consulta médica.  

Artículo validado por
Dr. Pedro J. Delgado
Traumatología
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