Escucha este post:
La rinosinusitis, una patología respiratoria frecuente, presenta síntomas reconocibles en la valoración clínica y suele resolverse espontáneamente con medidas para aliviar dicha sintomatología. Las complicaciones, poco frecuentes, pueden requerir antibióticos y, en ocasiones, cirugía.
La rinosinusitis, una patología frecuente que afecta tanto a adultos como a niños, es la inflamación de la mucosa de la nariz y de uno o varios senos paranasales. En la mayoría de los casos aparece en el contexto de una infección vírica de las vías respiratorias altas. Con menos frecuencia, puede deberse a una infección bacteriana, asociarse a procesos alérgicos o a la exposición a una sustancia irritante.
Los senos paranasales son pequeñas cavidades alrededor de la nariz que reciben su nombre del hueso en el que se alojan (maxilar, etmoidal, frontal y esfenoidal). Están comunicados con la cavidad nasal y revestidos de células que producen moco para humedecer las fosas nasales, pero no es esa su única función. También contribuyen a aligerar el cráneo, filtran impurezas y confieren el timbre a la voz. Su obstrucción es más frecuente en personas con el tabique nasal desviado o que padecen pólipos nasales o tumores, si bien los tumores en esta ubicación son infrecuentes.
Síntomas de la sinusitis
La rinosinusitis suele diagnosticarse a través de la detección de una combinación de síntomas fácilmente reconocibles:
- Congestión nasal y dificultad para respirar.
- Goteo nasal y postnasal (en la parte posterior de la garganta).
- Cefaleas.
- Dolor al tacto de la zona inflamada.
- Dolor facial que, además de en la frente, puede localizarse alrededor de ojos, mejillas o nariz.
- Sentidos del olfato y el gusto disminuidos.
Aparte de los síntomas más comunes pueden darse otros como fiebre, dolor o presión en los oídos, tos productiva (especialmente por la noche), dolor de dientes, estornudos, picor de ojos y nasal (estos dos últimos, con componente alérgico), molestias en la garganta, mal aliento y cansancio.
Algunos síntomas de alarma que requieren valoración en urgencias son: rigidez en el cuello, cefalea intensa, hinchazón o enrojecimiento alrededor de los ojos, y cambios en la visión, tales como disminución de la agudeza visual o visión doble.
En cuadros recurrentes o crónicos, se estudiará si existe combinación con otras patologías como alergia, asma, inmunodeficiencias, causas dentales o enfermedades raras como la fibrosis quística y la discinesia ciliar.
Complicaciones de la rinosinusitis y pruebas diagnósticas
Cuando el moco es espeso y hay presencia de pus puede ser indicativo de una sobreinfección bacteriana. El paso de un cuadro viral a uno bacteriano por el fenómeno del doble empeoramiento consiste en que pacientes con un resfriado común, después de 4 o 5 días, en lugar de mejorar, empeoran. Por tanto, la persistencia del cuadro en el tiempo por encima de los siete a diez días o cuando empeora tras una mejoría inicial, hace sospechar la existencia de una infección bacteriana.
En raras ocasiones, la infección puede complicarse y expandirse pudiendo derivar en infecciones en otras ubicaciones del cuerpo: meningitis (meninges), osteomielitis (huesos), complicaciones orbitarias (órbita del ojo) o celulitis infecciosa (piel).
Normalmente la clínica es suficientemente concluyente para diagnosticar una rinosinusitis no grave. Sin embargo, si el cuadro se complica, el otorrinolaringólogo realizará una endoscopia nasal y puede encargar una tomografía computerizada (TAC) para comprobar el estado de huesos y tejidos, una resonancia magnética en busca de algún tumor o de una infección micótica, u otra prueba de diagnóstico por imagen, como por ejemplo, una radiografía dental, un cultivo nasal en casos seleccionados y, en ocasiones, un análisis de sangre.

Tratamiento de la rinosinusitis aguda
La rinosinusitis aguda se considera generalmente una enfermedad autolimitada, es decir, que un sistema inmune no debilitado puede resolver en un tiempo inferior a dos o tres semanas. En estos casos, el tratamiento consiste en el alivio sintomático mediante analgésicos, lavados salinos y corticoides intranasales. El especialista también puede prescribir descongestionantes y antihistamínicos, si concurren alergias.
Antibioterapia en casos específicos
Si los síntomas son graves, empeoran y persisten transcurridos diez días, puede haber sospecha de infección bacteriana, especialmente si confluyen fiebre alta, sensibilidad a la presión de los senos, secreción purulenta (pus) y cambio de coloración en el moco. En estos casos, el especialista valora el inicio de la antibioterapia según la intensidad, la evolución y el riesgo de complicaciones.
En el caso específico de pacientes inmunocomprometidos sí está justificado el tratamiento antibiótico inmediato en caso de rinosinusitis aguda. En cambio, en pacientes pediátricos, la Guía ABE (Tratamiento de las Infecciones en Pediatría) subraya la importancia de diferenciar los cuadros virales de los bacterianos en niños para evitar el uso innecesario de antibióticos.
Y es que el antibiótico puede acortar la duración de la enfermedad, pero no está exento de la posibilidad de generar efectos adversos o resistencias. Algunos factores de riesgo de infección por bacterias resistentes a antibióticos son: tener menos de 2 años o más de 65 años, haber sido hospitalizado en los cinco días previos, haber tomado antibióticos en el último mes, tener signos de infección grave o comorbilidades como diabetes, insuficiencia crónica renal, hepática o cardiaca, entre otros.
En caso de necesitar tratamiento antibiótico, existen varias opciones (siendo la más conocida la Amoxicilina con o sin Ácido Clavulánico) y se suelen prescribir de 7 a 10 días. La duración del tratamiento puede ampliarse en casos de mayores de 65 años, pacientes inmunodeprimidos, recientemente hospitalizados o con otras patologías o infecciones de cierta gravedad.
Ante una rinosinusitis crónica que puede o no ir acompañada de pólipos nasales, inicialmente se evitarán los antibióticos. El especialista optará por la educación para una buena higiene respiratoria y de manos, la irrigación salina y los corticoides intranasales para reducir la inflamación y mejorar el drenaje sinusal.
En rinosinusitis crónicas de larga duración, el especialista puede proponer la cirugía endoscópica de los senos paranasales para restablecer el drenaje de los senos y facilitar la administración de medicamentos tópicos. Se contempla esta opción hay presencia de pólipos, infección micótica o problemas estructurales que obstruyen los senos.
Existen también tratamientos biológicos de última generación (Dupilumab y Mepolizumab), anticuerpos monoclonales que puede emplearse como tratamiento adicional a los corticoides intranasales en adultos con rinosinusitis crónica con pólipos nasales grave cuando la cirugía y/o los corticoides no logran un control adecuado.
Cabe recordar que el uso de medicamentos y especialmente de antibióticos debe ser indicado por un profesional de la salud. En ningún caso el paciente debe automedicarse, pues pueden generarse resistencias y alteraciones de la microbiota y otros efectos.
Cuida tu salud con HM Hospitales
El Servicio de Otorrinolaringología de HM Hospitales se dedica al diagnóstico y tratamiento de las enfermedades del oído, la nariz, la garganta y las estructuras relacionadas de la cabeza y el cuello.
Ante la sospecha de complicación de una rinosinusitis, nuestros otorrinolaringólogos están altamente cualificados para ofrecer un diagnóstico preciso y el tratamiento más adecuado. Dicho tratamiento puede incluir medicamentos, terapia, cirugía o una combinación de estos.
Recuerda que este artículo tiene un fin divulgativo y no sustituye la consulta médica. Ante cualquier duda, consulta con un profesional de la salud.
