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Manchas blancas en la piel: cómo saber si se trata de vitíligo

Manos con manchas visibles de vitíligo

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El vitíligo es una enfermedad despigmentante frecuente (1 -3% de la población mundial la padece, según la OMS). A partir de las características manchas blancas que produce en la piel, es fácilmente diagnosticable por un dermatólogo, sin necesidad de hacer pruebas específicas. 

El vitíligo es una enfermedad crónica y autoinmune que afecta a la piel. Se manifiesta mediante manchas blancas producidas por la destrucción de melanocitos, las células responsables del color de la piel, el pelo y las mucosas. Puede afectar a determinadas partes del cuerpo (vitíligo segmentario) o a cualquier zona del mismo (vitíligo no segmentario), que es lo más habitual.  

Las zonas principalmente afectadas suelen ser las que reciben mayor exposición solar y/o fricción, como la cara, las manos, los pies, los codos, las rodillas, las axilas y los genitales. También puede manifestarse en el pelo y otras superficies cercanas a orificios corporales. 

Posibles causas y factores de riesgo del vitíligo 

El vitíligo aparece a cualquier edad, si bien es más habitual en etapas medias de la vida. Afecta indistintamente a personas de diferente sexo, y en ocasiones puede darse una predisposición genética (hasta el 30% de los casos). Otro factor de riesgo puede ser el contacto directo con sustancias químicas con presencia de fenoles en su composición, como por ejemplo tintes, pegamentos y/o detergentes; más aún si han causado al paciente una lesión cutánea.  

El estrés, las quemaduras solares intensas, algunos medicamentos, determinadas hormonas o vacunas, así como la presencia de otras enfermedades, como trastornos tiroideos, artritis o diabetes, también pueden actuar como desencadenantes del vitíligo. 

Aparte de los factores autoinmunes y genéticos, se ha demostrado la implicación del estrés oxidativo y de ciertas proteínas (como las MIA, siglas en inglés de Actividad Inhibidora del Melanoma), que contribuyen a dañar a los melanocitos. 

Por suerte, esta afección no supone un riesgo para la vida ni es contagiosa, contra lo que antiguamente se pensaba cuando la falta de conocimientos científicos al respecto propició la estigmatización social de estos pacientes. No obstante, las personas con vitíligo pueden requerir atención psicológica, ya que a menudo experimentan ansiedad, depresión o autoestima baja. 

¿Cómo diagnosticar el vitíligo? 

A diferencia de otras afecciones cutáneas que provocan manchas, las asociadas al vitíligo son uniformemente blancas -debido a la despigmentación desencadenada por la pérdida de melanocitos-, están bien delimitadas y no producen descamación de la piel. El vitíligo suele comenzar a manifestarse con la pérdida irregular de color de la piel en manos, cara, genitales y zonas cercanas a orificios corporales. También puede provocar la aparición precoz de pelo blanco en cabello, pestañas, cejas y barba, además de producir pérdida de coloración de las mucosas. 

La evaluación de los síntomas clínicos a simple vista suele ser suficiente para que un dermatólogo experimentado diagnostique el vitíligo. Si se quieren ver las lesiones cutáneas con más detalle, se puede recurrir a pruebas no invasivas como la dermoscopia (a base de luz polarizada y magnificación) y el examen con luz de Wood (ultravioleta). Para descartar otras enfermedades autoinmunes, puede solicitarse una analítica de sangre con determinación de hormonas tiroideas o de vitamina B12 y, en algunos casos, una biopsia. 

Es importante que el especialista tenga en cuenta el tipo de vitíligo, su localización, el fototipo de la piel del paciente, los tratamientos que ha recibido y con qué eficacia, así como la extensión de las manchas y la evolución de las mismas. Existen escalas y herramientas de medición específicas para profesionales, pero no sustituyen a la imprescindible colaboración del paciente con el especialista para garantizar un correcto seguimiento. 

Mujer con machas blancas en la piel

¿Cómo se trata el vitíligo? 

Aunque el vitíligo no tiene cura, dar con el tratamiento o abordaje adecuados puede detener o retrasar el proceso de decoloración e incluso es posible que la piel recupere parcialmente su color. 

La administración de los distintos tratamientos disponibles debe valorarse de forma progresiva en función del perfil del paciente y del estadio de la enfermedad. A la hora de combinarlos con otras terapias o establecer la dosis, hay que tener presente los posibles efectos secundarios, incluido el riesgo de cáncer de piel. 

La «Guía para pacientes con vitíligo» de la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV) distingue entre tratamiento local y tratamiento general: 

1. Tratamiento local.

  • Corticosteroides tópicos con propiedades inmunosupresoras y antiinflamatorias. 
  • Inhibidores tópicos de la calcineurina, especialmente recomendados en zonas donde se desaconseja la aplicación de esteroides potentes. 
  • Análogos de la vitamina D como el calcipotriol tópico (indicado para la psoriasis), en combinación con fototerapia. 
  • Dermocosméticos para maquillar y disimular las manchas. No es realmente un tratamiento, pero mejora el aspecto del paciente reforzando su autoestima. 

2. Tratamiento general.

  • Corticoides administrados en minipulsos (dosis más altas, solo dos o tres días a la semana) y potenciados con fototerapia. 
  • Inmunosupresores, solo en casos excepcionales. 
  • Antioxidantes (existe poca evidencia científica). 
  • Fototerapia, especialmente el tipo UVB de banda estrecha. Se puede combinar con el consumo previo por vía tópica u oral de kellina, una sustancia natural fotosensibilizante. 
  • Láser de excímeros cuando se trata de vitíligo localizado. 
  • Técnicas quirúrgicas mediante autotrasplante, ideales para áreas concretas: micropunch, ampolla por succión, injertos de cabello y cultivos de melanocitos. Se asocian con fototerapia. 
  • Despigmentación química mediante medicamentos como el éter monobencil de hidroquinona (cuando la superficie despigmentada supera el 50% del cuerpo; para igualar el tono, se elimina el pigmento restante). Es irreversible. 
  • Terapias experimentales como las biológicas y, en particular, las basadas en inhibidores orales y tópicos de la enzima Janus-quinasa (JAK), actúan bloqueando esta enzima para evitar que el sistema inmunitario ataque por error a los melanocitos. 

Pronóstico y evolución del vitíligo 

Algunos de los anteriores tratamientos médicos requieren que el vitíligo se encuentre estable, es decir, que no aparezcan nuevas manchas después de doce meses y que las existentes no hayan cambiado de tamaño ni forma. Es el caso de las terapias quirúrgicas y de la despigmentación química, por ejemplo. 

Los casos de vitíligo segmentario (en zonas concretas) son más resistentes al tratamiento, mientras que dentro del vitíligo no segmentario (que puede afectar a cualquier parte del cuerpo), extremidades de miembros y/o cara (denominadas localizaciones acrales, las más alejadas del centro corporal) son las partes con peor pronóstico. El vitíligo universal, que puede afectar hasta a un 90% de la superficie del cuerpo, suele ser consecuencia de una mala evolución de una forma localizada de vitíligo. 

Cuida tu salud con HM Hospitales

El vitíligo es una afección cutánea que puede generar preocupación tanto por su impacto estético como emocional, pero con un diagnóstico adecuado y el seguimiento dermatológico correcto es posible controlar su evolución.

En HM Hospitales contamos con especialistas en Dermatología que te acompañarán en todo el proceso, ayudándote a comprender la enfermedad y a aplicar los tratamientos más adecuados según tu tipo de vitíligo.

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Recuerda que este artículo es de carácter divulgativo y no sustituye la atención médica.

Artículo validado por
Dra. Virginia Sánchez García
Dermatología
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