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Labios secos en invierno: cómo protegerlos y recuperar su hidratación

Mujer aplicándose bálsamo labial protector en la nieve para prevenir los labios secos y agrietados en invierno

El frío, el viento y la calefacción pueden dejar los labios tirantes, ásperos y con pequeñas grietas. La hidratación, la protección frente al clima y el uso correcto de un bálsamo suelen ser suficientes para evitar estas molestias y que la irritación se mantenga. Si las lesiones persisten o presentan cambios llamativos, es importante consultar con el médico, ya que una herida que no cura en un labio puede ser un signo de alarma de cáncer de piel.

Por qué se secan y agrietan los labios

La piel de los labios es fina, está muy expuesta y, a diferencia de otras zonas, dispone de menos recursos para conservar la humedad y soportar las agresiones externas. Cuando su barrera se altera, pierde agua con facilidad y aparecen tirantez, descamación, escozor o fisuras. Además, en invierno confluyen varios factores, según explican desde la Fundación Piel Sana de la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV): el aire frío, el viento, la baja humedad exterior y los ambientes caldeados. Pasar repetidamente de la calle a una estancia con calefacción también dificulta que la piel mantenga su equilibrio.

Algunos hábitos pueden agravar esta sequedad, como lamerse los labios; aunque produce un alivio momentáneo, la saliva se evapora rápidamente y favorece que vuelvan a secarse. Morderlos o arrancar las pieles sueltas también puede causar pequeñas heridas y retrasar su recuperación.

Asimismo, ciertos cosméticos, bálsamos, dentífricos o colutorios pueden provocar irritación o una reacción de contacto, especialmente si contienen aromas o sabores. Si un producto nuevo causa ardor, picor o empeora las molestias, hay que dejar de utilizarlo y buscar una fórmula sencilla, sin perfume ni sabor.

Qué indican unos labios muy secos

En la mayoría de los casos, unos labios muy secos indican que la barrera cutánea ha estado expuesta al frío, al viento, al sol, a un ambiente seco o a hábitos como lamerlos con frecuencia. Cuando la descamación es leve y mejora con protección y cuidados constantes, suele deberse a una irritación común.

Asimismo, la localización y el aspecto de las lesiones pueden ofrecer pistas. Si el enrojecimiento y las grietas se concentran en las comisuras, podría tratarse de una queilitis angular, favorecida por la acumulación de saliva y, en ocasiones, por hongos o bacterias. Las prótesis dentales mal ajustadas y determinados déficits nutricionales también pueden influir, aunque no es aconsejable tomar hierro o vitaminas sin una valoración médica previa.

Por su parte, el picor, la quemazón o la inflamación tras utilizar un cosmético o dentífrico pueden indicar irritación o alergia de contacto. La aparición de pequeñas vesículas agrupadas, precedidas de hormigueo, puede corresponder a un herpes labial, mientras que una costra amarillenta, pus, dolor creciente o hinchazón progresiva podría indicar una sobreinfección.

También se debe prestar atención a los efectos del sol. Una zona áspera, escamosa o blanquecina que persiste, especialmente en el labio inferior, puede ser una queilitis actínica. Esta alteración es más frecuente en personas de piel clara o con una exposición solar prolongada y debe ser valorada por un dermatólogo, ya que puede tratarse de una lesión precancerosa.

Cómo tratar los labios secos y agrietados

El objetivo del tratamiento de los labios secos es reducir la irritación y ayudar a que la barrera se repare. Para ello suele funcionar mejor una rutina breve y constante que aplicar muchos productos distintos.

  • Aplicar una capa de protección. El primer paso consiste en retirar con suavidad restos de comida o cosméticos, sin frotar ni exfoliar la zona. Luego, se puede aplicar una capa de protección, como la vaselina, que crea una película que disminuye la pérdida de agua y protege frente al roce. También pueden utilizarse bálsamos sencillos con ingredientes emolientes y reparadores, siempre que no produzcan escozor.
  • Reaplicar. Se deben reaplicar estos productos después de comer o beber, antes de salir al exterior y al acostarse. Si los labios están muy secos, una capa algo más generosa por la noche puede resultar útil.
  • Proteger del sol. Incluso en invierno, especialmente en la montaña o la nieve, debe utilizarse un protector labial con fotoprotección de amplio espectro y reaplicarlo según sus instrucciones.
  • Eliminar desencadenantes. Hay que evitar lamer, morder o arrancar pieles de los labios y suspender cualquier producto que provoque ardor en los mismos. También ayuda proteger la boca del viento con una bufanda sin que roce constantemente.

Otros consejos para mejorar los labios secos incluyen beber suficiente líquido, mantener una humedad ambiental adecuada y tratar problemas como la congestión nasal o la respiración por la boca. Si las grietas persisten, se debe consultar con el dermatólogo antes de utilizar antibióticos, antifúngicos o corticoides por cuenta propia, ya que el tratamiento debe adaptarse a la causa.

Primer plano de labios muy secos y agrietados con signos de descamación y pequeñas fisuras.

Heridas en el labio: qué hacer cuando aparecen grietas

Las grietas superficiales pueden abrirse y sangrar al sonreír, comer o gesticular. Para favorecer su cicatrización, se recomienda lavarse las manos antes de tocar la zona, limpiarla suavemente con agua, secarla con pequeños toques y aplicar una fina capa de vaselina. No se deben arrancar las pieles ni despegar las costras, ya que la herida podría volver a abrirse.

Si aparece sangrado, se puede presionar la zona con una gasa limpia durante varios minutos. El alcohol, el agua oxigenada y los exfoliantes deben evitarse porque pueden irritar el tejido. También es preferible tomar alimentos templados y suaves mientras cicatriza la lesión, pues los productos ácidos, salados o picantes, así como las bebidas muy calientes, suelen aumentar el escozor.

Las grietas de las comisuras necesitan un cuidado especial, ya que la saliva y el movimiento continuo de la boca favorecen que vuelvan a abrirse. Mantenerlas secas, protegerlas con vaselina y evitar lamerlas puede ayudar. No obstante, si forman costras, se extienden o reaparecen con frecuencia, es aconsejable consultar para descartar una infección, alergia de contacto, queilitis actínica u otra causa que necesite tratamiento.

Hay que pedir una valoración médica si la herida es profunda, no deja de sangrar tras mantener la presión, se debe a una mordedura o un golpe importante, o va acompañada de pus, calor, dolor creciente, fiebre o inflamación facial.

Remedios caseros para los labios resecos: cuáles pueden ayudar y cuáles no

Para aliviar los labios resecos, lo más recomendable es aplicar una barrera sencilla, como la vaselina pura, y protegerlos del frío, el viento y el sol. Una compresa fresca puede calmar el escozor, mientras que mantener una humedad ambiental adecuada ayuda a contrarrestar el efecto de la calefacción.

Aunque algunos aceites vegetales o mantecas proporcionan una sensación temporal de suavidad, pueden causar irritación y los productos de cocina no están formulados para los labios. Por eso, es preferible utilizar cosméticos específicos, de composición sencilla y conservados según las indicaciones del fabricante.

Asimismo, deben evitarse los exfoliantes de azúcar o sal, el limón, el bicarbonato, la pasta de dientes, el alcohol y los aceites esenciales, ya que pueden irritar o agravar las grietas. La miel tampoco sustituye al tratamiento de una infección, un herpes o una lesión persistente.

Cómo evitar que los labios se agrieten en invierno

  • Anticiparse al frío y al viento. Aplicar el protector antes de salir y cubrir la zona cuando las condiciones sean intensas, evitando tejidos ásperos en contacto directo.
  • Mantener la fotoprotección. Los rayos ultravioleta también alcanzan a los labios en invierno y pueden reflejarse en la nieve. El protector solar labial debe renovarse durante las actividades al aire libre.
  • Evitar la saliva y los mordiscos. Si aparece tirantez, hay que recurrir al bálsamo en lugar de humedecer los labios con la lengua o retirar escamas con los dientes.
  • Cuidar el ambiente interior. Ventilar, no abusar de temperaturas muy altas y usar un humidificador limpio si el aire es excesivamente seco para mejorar el confort.
  • Elegir productos bien tolerados. Son preferibles las fórmulas sencillas sin perfumes ni sabores cuando existe sensibilidad. No deben compartirse y hay que desecharlas si cambian de olor, color o textura.

A estas recomendaciones hay que sumar una alimentación variada, descanso adecuado y una buena hidratación para mantener la salud general de la piel.

Cuida tu salud con HM Hospitales

En el Servicio de Dermatología de HM Hospitales contamos con especialistas preparados para valorar los labios secos, las queilitis y otros problemas dermatológicos. Nuestro equipo estudia cada caso de forma individual para identificar los factores que favorecen la irritación y recomendar los cuidados o tratamientos más adecuados.

Si las grietas se repiten, no mejoran con las medidas habituales o notas una lesión que cambia, sangra o no cicatriza, nuestros profesionales pueden orientarte y realizar el seguimiento necesario para proteger la salud de tu piel.

Recuerda que este artículo tiene un fin meramente divulgativo y no sustituye la valoración médica profesional. Ante cualquier duda o síntoma de alerta, consulta con un profesional de la salud.

Artículo validado por
Dra. Elisabeth Gomez Moyano
Dermatología
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