Saltar al contenido

Colelitiasis: ¿Qué es y cuándo se debe operar?  

Cirujanos en quirófano realizando una operación de colelitiasis

Se estima que entre el 10% y el 20% de la población adulta desarrolla colelitiasis o cálculos en la vesícula biliar, aunque muchas de estas personas nunca llegan a presentar síntomas. Cuando aparecen, el cólico biliar suele ser la manifestación principal y, en la mayoría de los casos, el tratamiento consiste en la extirpación de la vesícula.  

¿Qué es la colelitiasis? 

La colelitiasis, también conocida como cálculos biliares o piedras en la vesícula, consiste en la existencia de uno o varios cálculos dentro de la vesícula biliar. Estos cálculos pueden tener distintos tamaños: algunos son microscópicos, mientras que otros alcanzan los 20 milímetros y, en casos poco frecuentes, incluso pueden ocupar toda la vesícula.  

La vesícula biliar es un pequeño órgano situado debajo del hígado que almacena y concentra la bilis. La bilis ayuda a digerir las grasas, pero también puede formar material sólido cuando cambia su composición o permanece demasiado tiempo sin moverse. Ese material endurecido da lugar a los cálculos que, en ocasiones, causan episodios de dolor muy intensos o complicaciones que requieren atención médica urgente. No obstante, se estima que el 80% de las personas que tienen cálculos no presentan síntomas. 

Esquema anatómico para explicar la colelitiasis

¿Cómo se forman los cálculos biliares? 

La formación de cálculos suele comenzar con lo que se conoce como barro biliar, un material compuesto por bilirrubinato de calcio, microcristales de colesterol y mucina. Esta arenilla aparece cuando la vesícula no se contrae bien y la bilis permanece estancada, algo que puede ocurrir, por ejemplo, durante el embarazo o en personas que reciben nutrición parenteral total.  

En general, los cálculos crecen muy lentamente, entre 1 y 2 mm al año, aun así los cálculos pequeños pueden causar problemas serios. 

Tipos de cálculos biliares 

  • Cálculos de colesterol. Son los más frecuentes y los responsables de más del 85% de los cálculos en los países occidentales. Se forman cuando la bilis contiene más colesterol del que puede mantener disuelto y se producen microcristales que se van agregando y creciendo gracias, en parte, a la mucina, que actúa como estructura de soporte. Entre los factores que favorecen los cálculos de colesterol están la obesidad, la diabetes, ciertas enfermedades hereditarias o una producción reducida de sales biliares. 
  • Cálculos de pigmento negro. Son duros y pequeños, formados por bilirrubinato de calcio y otras sales. Suelen aparecer en personas con hemólisis crónica, hepatopatía alcohólica o edad avanzada. 
  • Cálculos de pigmento marrón. Son blandos, ricos en grasas y se forman generalmente por infecciones o por la inflamación de las vías biliares. 

Factores de riesgo de colelitiasis 

En el origen de la colelitiasis confluyen varios factores que actúan de manera conjunta, aunque su impacto varía de una persona a otra. 

  • Ser mujer, especialmente multípara. Las hormonas femeninas, los estrógenos, influyen directamente en la composición de la bilis y en el movimiento de la vesícula. Los estrógenos aumentan la secreción de colesterol y como consecuencia la saturación de colesterol en la bilis y la progesterona ralentiza el vaciado vesicular, algo que se acentúa cuando se han tenido varios embarazos. Asimismo, los estrógenos y la progesterona presentes en anticonceptivos orales también pueden influir en la composición de la bilis y en el movimiento de la vesícula, aumentando ligeramente el riesgo. 
  • Embarazo. En línea con el punto anterior cabe destacar que, durante la gestación, los cambios hormonales hacen que la vesícula se vacíe con menos frecuencia y que la bilis sea más rica en colesterol. Esto explica por qué el riesgo de litiasis aumenta en esta etapa de la vida de la mujer. 
  • Obesidad o sobrepeso. Tener un peso elevado se asocia con una mayor producción de colesterol por parte del hígado y esto podría ser un factor predisponente para que la bilis se sobresature y se formen cálculos. Además, la obesidad suele ir acompañada de alteraciones metabólicas que también podrían favorecen la formación de piedras. 
  • Edad. Con los años y por encima de los 40, la vesícula tiende a vaciarse con más lentitud y la bilis se vuelve más densa. Estos cambios, sumados a la mayor presencia de otras enfermedades en edades avanzadas, incrementan el riesgo de litiasis. 
  • Antecedentes familiares. Contar con familiares de primer grado que hayan tenido cálculos biliares sugiere una predisposición hereditaria. Además, algunas variantes genéticas pueden influir en la composición de la bilis y facilitar la formación de cristales. 
  • Pérdida rápida de peso. Adelgazar de manera brusca, ya sea por dietas muy estrictas o tras una cirugía bariátrica, puede alterar el vaciado de la vesícula y aumentar la liberación de ácidos grasos. 
  • Dieta rica en grasas y pobre en fibra. La alimentación rica en grasas promueve una bilis más concentrada en colesterol y ralentiza el tránsito intestinal, mientras que la baja ingesta de fibra modifica el metabolismo de los ácidos biliares. 
  • Enfermedades como diabetes o fibrosis quística. En la diabetes, los cambios en el metabolismo y la menor motilidad de la vesícula favorecen la estasis biliar. En la fibrosis quística, la bilis tiende a ser más espesa, lo que facilita la formación de cálculos pigmentarios. 
  • Nutrición parenteral total o periodos prolongados de ayuno. Cuando no hay estímulo alimentario, la vesícula apenas se contrae y aumenta el riesgo de que se estanque la bilis.  
  • Enfermedades hepáticas. Las alteraciones en la composición de bilis que se producen en las enfermedades hepáticas, como por ejemplo la cirrosis hepática, favorecen la formación de piedras. 
  • Alteraciones hematológicas. La anemia hemolítica o leucemias predisponen lo que se llama hemólisis que conlleva un exceso de producción de bilis y mayor riesgo en la formación de cálculos pigmentados. 

Síntomas de la colelitiasis 

Aunque la mayoría de las personas con colelitiasis no presentan molestias, el síntoma más conocido suele ser el cólico biliar, un dolor característico e intenso en el abdomen. 

El cólico biliar aparece de manera repentina y se localiza habitualmente en el cuadrante superior derecho del abdomen, aunque puede aparecer en cualquier zona del vientre. El dolor puede irradiar hacia la espalda o el brazo y aumenta de intensidad durante los primeros 15 y 60 minutos. 

Este dolor se mantiene estable durante varias horas (generalmente menos de 6) y luego disminuye de forma gradual. Puede ir acompañado de náuseas y vómitos. 

Si el dolor dura más de 12 horas y/o va acompañado de fiebre o vómitos persistentes, es importante valorar si hay alguna complicación, como la colecistitis o la pancreatitis litiásica. 

Mujer adulta con dolor abdominal

¿Qué complicaciones puede presentar la colelitiasis? 

Aunque el cólico biliar es la manifestación más habitual de la presencia de cálculos, la colelitiasis puede evolucionar hacia problemas más graves:  

  • Colecistitis aguda. Complicación frecuente tras episodios de cólico biliar, causada por un cálculo impactado que no deja salir la bilis de la vesícula e inflama intensamente la vesícula, causando una infección, conocida como colecistitis. Provoca fiebre y dolor persistente, suele requerir atención urgente y, a menudo, cirugía. En algunos casos el cuadro es crónico, cuando se producen varios episodios en el tiempo, conocido como colecistitis crónica. 
  • Coledocolitiasis. Es la obstrucción del colédoco (vía biliar) causada por un cálculo migrado desde la vesícula. Provoca dolor y alteraciones analíticas: elevación de la bilirrubina en sangre, que produce un tinte amarillo de la piel conocido como ictericia, y elevación de transaminasas. Si no se resuelve, puede derivar en infecciones graves. 
  • Colangitis. Se produce cuando la obstrucción en el colédoco, causada por piedras o barro biliar, produce la sobreinfección de la bilis. Se caracteriza por dolor abdominal, fiebre e ictericia.  Es un cuadro grave de infección que puede requerir ingreso en UCI y actuación urgente. 
  • Pancreatitis litiásica. Se desencadena cuando un cálculo bloquea temporalmente la salida del conducto pancreático, causando inflamación y/o infección del páncreas, con cuadros que pueden ser leves o graves, incluso ingreso en UCI y con una mortalidad elevada en los casos graves. 
  • Cáncer de vesícula:  se ha sugerido que la presencia de piedras en la vesícula y en el colédoco podría un factor de riesgo para el desarrollo cáncer de vesícula o vías biliares debido a inflamación crónica, especialmente las piedras grandes. Aun así el cáncer de vesícula es muy poco común y muchos otros factores individuales jugarían un papel importante. 

Diagnóstico y tratamiento de la colelitiasis 

El diagnóstico de la colelitiasis se basa principalmente en la ecografía abdominal, una prueba sencilla y fiable, con una sensibilidad y especificidad cercanas al 95%, capaz de detectar tanto cálculos como arenilla.  

En situaciones en las que la ecografía no es concluyente o se cree que hay complicaciones, pueden usarse otras técnicas como colangio-resonancia o TAC (tomografía axial computerizada) útil para cálculos muy pequeños. La ecoendoscopia es especialmente útil para identificar piedras pequeñas o barro no visible en la ecografía o cuando existen dudas diagnósticas. La colangiopancreatografía endoscópica retrógrada es útil para diagnóstico y tratamiento (extracción de piedras del colédoco). 

En la colelitiasis sin infección, los análisis de sangre suelen ser normales, salvo que exista obstrucción del colédoco. En estos casos se produce elevación de la bilirrubina, así como de algunas transaminasas. 

En cuanto al tratamiento de la colelitiasis, depende fundamentalmente de si los cálculos causan o no síntomas: 

  • Cálculos asintomáticos. La mayoría de las personas con colelitiasis no tiene síntomas, por lo que en este caso se recomienda observar su evolución. Solo se plantea el tratamiento quirúrgico en situaciones de riesgo, como cálculos superiores a 3 cm o la presencia de una vesícula biliar calcificada.  
  • Cálculos sintomáticos.  
  • En el momento agudo: Tratamiento del cólico biliar. Se utilizan analgésicos y antiinflamatorios, así como antieméticos, en el caso de vómitos. Además, se recomienda seguir una dieta baja en grasas, comer despacio y mantener un peso saludable para reducir la probabilidad de nuevos episodios. Posteriormente, se valorará tratamiento quirúrgico para evitar nuevos episodios o complicaciones. 
  • El tratamiento de la colelitiasis es quirúrgico, consiste en la extirpación de la vesícula biliar (colecistectomía), habitualmente por vía laparoscópica, que reduce el tiempo de recuperación y permite incorporación a la vida activa más rápido. Habitualmente en el mismo día o a las 24 horas el paciente es dado de alta. 
  • Otras opciones: Disolución de los cálculos. Se utiliza ácido ursodesoxicólico para diluir los cálculos pequeños de colesterol y requiere meses de tratamiento continuado. Aunque puede alcanzar tasas de éxito elevadas en cálculos menores a 0,5 cm, la probabilidad de recurrencia se acerca al 50% a los cinco años, por lo que se reserva para casos seleccionados, como son pacientes con alto riesgo quirúrgico. En cualquier caso, nunca sustituye a la cirugía. 

¿Cuándo debe operarse la colelitiasis? 

La decisión de operar la vesícula biliar depende tanto de la presencia de síntomas como de ciertos factores clínicos que aumentan el riesgo de complicaciones. Aunque muchas personas con cálculos permanecen asintomáticas durante años, cuando aparecen molestias o existen circunstancias especiales, la cirugía suele ser la opción más segura y efectiva a largo plazo, especialmente en pacientes con bajo riesgo quirúrgico. 

La cirugía está indicada en caso de: 

  • Personas que han presentado un cólico biliar. 
  • Pacientes con complicaciones (colecistitiscoledocolitiasis, colangitis, pancreatitis…). 
  • Datos de infección de la vesícula (colecistitis) sin evidencia de piedras o barro.  
  • Paciente con factores de riesgo como inmunodeprimidos, enfermedades hematológicas o candidatos a cirugía de la obesidad. 
  • Personas con cálculos grandes, aunque sean asintomáticas o múltiples ocupando la vesícula. 
  • Vesícula en porcelana o pólipos en la vesícula. 
  • Riesgo quirúrgico aceptable. 

¿Qué ocurre después de la cirugía? 

Después de la cirugía, el cuerpo tiene que adaptarse a la nueva situación. Durante los primeros días o semanas se aconseja dieta baja en grasas, pero posteriormente podrás retornar a tu dieta habitual. 

Cuida tu salud en HM Hospitales  

En HM Hospitales estamos a tu disposición para ofrecerte el diagnóstico y tratamiento necesario en caso de colelitiasis. Nuestro equipo de especialistas te explicará y acompañará en todo momento brindándote la información que precises y ofreciéndote la mejor atención posible.  

Este artículo tiene carácter informativo, pero no sustituye la atención médica. Pide tu cita en HM Hospitales, te acompañaremos. 

Artículo validado por
Dra. Ana Minaya-Bravo
Cirugía General
Suscríbete y cuida tu salud

Recibe contenido exclusivo sobre prevención de la salud y tratamientos. La mejor forma de cuidar tu bienestar comienza con estar informado.

"*" señala los campos obligatorios

Este campo es un campo de validación y debe quedar sin cambios.
Nombre*
facebookinstagramlinkedinxyoutubetravelgroupcalendar_today_boldsearchmenuclosesharearrow_upcalendar_todaymailwhatsappcontent_copy