La citología es una prueba sencilla que permite detectar cambios en las células del cuello del útero antes de que causen problemas importantes. Saber en qué consiste ayuda a afrontar la prueba con más tranquilidad.
¿Qué es una citología?
La citología cervical o prueba de Papanicolaou permite observar al microscopio las células del cuello del útero o cérvix, la parte inferior del útero que comunica con la vagina, y se utiliza principalmente dentro de los programas de prevención del cáncer de cuello de útero.
Durante la prueba se recoge una pequeña muestra de células de la superficie externa y del interior del cuello uterino mediante un cepillado suave. Después, la muestra se analiza en el laboratorio para comprobar si las células tienen un aspecto normal o presentan algún cambio, incluidos los relacionados con la infección por el virus del papiloma humano (VPH).
Es importante tener en cuenta que se trata de una prueba de cribado. Esto significa que ayuda a detectar posibles alteraciones y a valorar si es necesario realizar un seguimiento o ampliar el estudio, pero un resultado anormal no supone por sí solo un diagnóstico de cáncer.
Actualmente, lo habitual es conservar las células recogidas en un recipiente con un medio líquido. Este sistema ha sustituido progresivamente a la citología convencional. Además de facilitar su conservación y mejorar su calidad, permite utilizar el mismo material para realizar otras pruebas, como la detección del VPH, sin necesidad de repetir la toma.
La citología ha contribuido enormemente a reducir la incidencia y la mortalidad por cáncer de cuello de útero y continúa siendo uno de los métodos de cribado más utilizados en todo el mundo.
¿Qué puede detectar una citología y cada cuánto debe hacerse?
Permite detectar cambios anormales en las células del cuello uterino, incluso antes de que aparezcan síntomas. Su utilidad no se limita a identificar un posible cáncer, sino que también ayuda a localizar lesiones precursoras que pueden vigilarse o tratarse para evitar que progresen.
Esta detección precoz ayuda a administrar tratamientos menos agresivos y mejora su eficacia, así como el pronóstico. De hecho, según datos del programa de detección precoz de cáncer de cérvix de la Comunidad de Madrid CERVICAM, los programas de cribado pueden reducir entre un 70% y un 80% la incidencia y la mortalidad por cáncer de cuello uterino.
La citología puede realizarse como prueba de cribado, como seguimiento después de un resultado positivo en el test del VPH o junto a este cuando sea necesario. La Asociación Española de Patología Cervical y Colposcopia (AEPCC) recomienda realizarla cada tres años entre los 25 y los 30-35 años. A partir de esa edad, se considera una alternativa adecuada cuando no se dispone de la prueba del VPH.
La citología estudia el aspecto de las células, mientras que el test del VPH busca material genético del virus e identifica los tipos de alto riesgo.
La infección por VPH es la enfermedad de transmisión sexual más frecuente y la mayoría de las mujeres sexualmente activas entran en contacto con algún genotipo a lo largo de su vida. Sin embargo, más del 90% elimina la infección espontáneamente con el tiempo, por lo que tener el VPH no significa desarrollar cáncer.
El riesgo aumenta cuando una infección por VPH de alto riesgo se mantiene durante años, ya que puede provocar cambios celulares que evolucionen hacia lesiones premalignas. Los genotipos 16 y 18 están relacionados con casi el 70% de los cánceres de cuello de útero, aunque solo una pequeña parte de las mujeres infectadas llegan a desarrollar lesiones precancerosas o cáncer.
La citología paso a paso
La citología es una prueba breve y sencilla que suele ser indolora, aunque durante la exploración puede notarse una ligera presión.
Para realizarla, la mujer se tumba en una camilla, normalmente con los pies apoyados en unos estribos, y el ginecólogo introduce un espéculo en la vagina para mantenerla abierta, visualizar el cuello uterino y acceder a él.
A continuación, recoge células y mucosidad mediante una pequeña espátula o un cepillo suave que pasa por la parte externa del cérvix y por su abertura para obtener material tanto del exocérvix como del endocérvix. Luego se introduce en un recipiente con líquido conservante y se envía al laboratorio para preparar, teñir y analizar las células al microscopio.
En el caso de que a la mujer se le haya extirpado el cuello del útero mediante una cervicectomía o una histerectomía para tratar un cáncer o una lesión precancerosa cervical, las células pueden obtenerse de la parte superior de la vagina, conocida como cúpula o muñón vaginal.
La citología no requiere ayuno ni una preparación complicada, pero es preferible no realizarla durante la menstruación, evitar durante las 24 horas anteriores las relaciones sexuales vaginales y el uso de tampones, cremas, lubricantes o medicación por vía vaginal.
¿Cuánto suelen tardar los resultados de una citología?
Una vez tomada la muestra citológica, esta se envía al laboratorio, donde se prepara y se analiza antes de que un especialista valide el informe. Este proceso puede durar desde unos días hasta varias semanas, dependiendo del centro sanitario.
El lenguaje que utilizan los laboratorios clasifican los resultados en tres grandes categorías: ausencia de lesiones o signos de malignidad, alteraciones en las células epiteliales y otras neoplasias malignas. Un resultado negativo indica que no se han observado signos de cáncer, lesiones precancerosas ni otras anomalías relevantes, aunque el informe puede recoger la presencia de inflamación, infecciones o cambios celulares benignos.
Si aparecen células anormales, esto no significa necesariamente que exista un cáncer. Los pasos siguientes dependen del tipo de alteración, del resultado de la prueba del VPH y de los antecedentes de cada mujer. En algunos casos bastará con repetir la prueba pasado un tiempo; en otros, se recomendará una colposcopia para examinar con más detalle el cuello uterino. Si durante esta exploración se observa alguna zona sospechosa, podrá tomarse una biopsia para confirmar el diagnóstico.

Resultado alterado: ¿a qué puede deberse?
Las causas de una citología alterada pueden ser muy diversas. En ocasiones, los cambios celulares se deben a una infección por el VPH, pero también pueden estar relacionados con otros microorganismos, una inflamación, una irritación o variaciones en la flora vaginal.
El informe de la citología también puede reflejar cambios leves cuyo origen no es posible determinar de inmediato. Para saber si están relacionados con una infección, una irritación o una lesión será necesario hacer un seguimiento y pruebas complementarias, como la del VPH, o incluso repetir la citología pasado un tiempo.
La prueba también puede tener que repetirse cuando la muestra no contiene suficientes células o resulta difícil de analizar por la presencia de sangre, inflamación o restos celulares. En estos casos, la repetición no implica necesariamente que se haya detectado una alteración grave.
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Recuerda que este artículo tiene un fin divulgativo y no sustituye la consulta médica. Ante cualquier duda, consulta con un profesional de la salud.
