Saltar al contenido

Cistitis intersticial: qué es y cómo se produce  

Mujer con molestias y ardor provocado por cistitis intersticial

La cistitis intersticial es una enfermedad crónica y poco conocida que causa dolor persistente y alteraciones urinarias sin causa infecciosa. A pesar de estar descrita desde hace más de un siglo, su confusión con otros problemas urinarios hace que muchos pacientes recorran un largo y frustrante camino hasta el diagnóstico. 

¿Qué es la cistitis intersticial? 

La cistitis intersticial es una inflamación crónica y no infecciosa de la vejiga urinaria. No está causada por bacterias ni por otros microorganismos, por lo que no debe confundirse con una infección de orina, aunque los síntomas puedan parecerse en un primer momento. 

Está reconocida como enfermedad rara por entidades como Orphanet o FEDER y a pesar de esta catalogación, los expertos coinciden en que el número real de personas afectadas es probablemente mucho mayor debido al infradiagnóstico. 

Desde el punto de vista médico, la cistitis intersticial se caracteriza por una alteración de la pared de la vejiga. En muchos pacientes se observa un deterioro de la mucosa que la recubre, con pequeñas hemorragias (glomerulaciones) o con lesiones más profundas conocidas como úlceras de Hunner. Estas lesiones pueden alcanzar a las terminaciones nerviosas, lo que explica el dolor intenso y persistente característico de la enfermedad. 

¿A quién afecta la cistitis intersticial?  

La cistitis intersticial puede afectar a personas de cualquier edad y sexo, aunque presenta un claro predominio femenino. Según los datos de ORPHANET, la prevalencia estimada es de entre 1 por cada 200 y 1 por cada 2.000 mujeres, mientras que en los varones oscila entre 1 por cada 2.450 y 1 por cada 12.500 hombres.

Aún así, se estima que existe un número significativo de casos no diagnosticados, lo que refuerza la idea de que se trata de una enfermedad más frecuente de lo que indican las cifras oficiales.  

Síntomas de la cistitis intersticial 

La cistitis intersticial puede comenzar de forma silenciosa y, en sus fases iniciales, algunas personas apenas notan molestias. Con el paso de los años, los síntomas tienden a intensificarse a medida que la pared de la vejiga se va dañando. 

Existen tres síntomas considerados característicos de la enfermedad:  

  • Dolor vesical y pélvico 

El dolor es el rasgo más distintivo de la cistitis intersticial y el que la diferencia de otros trastornos urinarios. Se trata de un dolor de tipo neuropático que aumenta a medida que la vejiga se llena y que suele aliviarse, al menos parcialmente, tras la micción. 

Se localiza en la zona suprapúbica, pélvica o abdominal baja y, en muchos casos, se extiende a otras áreas, como la uretra, la vulva, la vagina o el recto, en las mujeres, y los testículos o la punta del pene, en los hombres. También puede manifestarse como sensación de presión, ardor o escozor al orinar, dolor durante las relaciones sexuales o dolor eyaculatorio. 

En las mujeres, es frecuente que el dolor empeore durante la menstruación o la ovulación, mientras que en ambos sexos puede intensificarse con el estrés físico o emocional. 

  • Frecuencia urinaria exagerada 

Las personas con cistitis intersticial orinan con mucha más frecuencia de lo habitual, tanto de día como de noche. En los casos más graves, la necesidad de ir al baño puede aparecer cada media hora o incluso con mayor frecuencia, llegando a superar las 50 o 60 micciones diarias. 

Esto interfiere tanto en el descanso nocturno como en el trabajo, la vida social y la capacidad de concentración, generando un cansancio acumulado que empeora el bienestar general. 

  • Urgencia miccional dolorosa 

La urgencia en la cistitis intersticial no debe confundirse con la urgencia relacionada con la incontinencia urinaria. En la cistitis intersticial, la necesidad imperiosa de orinar no surge por miedo a perder orina, sino como un intento de aliviar el dolor que provoca el llenado de la vejiga. 

Este matiz es fundamental para diferenciar la cistitis intersticial de otras enfermedades como la vejiga hiperactiva o las infecciones urinarias recurrentes. 

¿Qué factores pueden agravar los síntomas de la cistitis intersticial? 

Los síntomas de la cistitis intersticial pueden aparecer de forma súbita o progresiva y suelen fluctuar en intensidad. Entre los factores conocidos que pueden desencadenar o agravar los brotes están algunos alimentos ricos en potasio (cítricos, tomates, chocolate), las bebidas con cafeína, el alcohol, el tabaco, las comidas muy especiadas, las alergias estacionales o las situaciones de estrés

Causas de la cistitis intersticial 

No existe una explicación única para la cistitis intersticial y la mayoría de especialistas creen que se trata de una enfermedad multifactorial. 

Una de las teorías más aceptadas se centra en el deterioro del urotelio, la capa protectora que recubre el interior de la vejiga. En las personas con cistitis intersticial, las células del urotelio producen una proteína denominada factor antiproliferativo que impide la regeneración normal de esta capa. Como consecuencia, el urotelio se vuelve más fino y permeable, permitiendo que sustancias presentes en la orina, como el potasio, atraviesen la barrera y provoquen inflamación y dolor. 

Otras hipótesis señalan a la activación anómala de los mastocitos, células relacionadas con los procesos inflamatorios y alérgicos cuya proliferación se ha observado en pacientes con esta enfermedad. También se han descrito infiltrados inflamatorios alrededor de los nervios y alteraciones en la inervación de la vejiga. 

Además, se han propuesto mecanismos autoinmunes, con la presencia de anticuerpos que podrían dañar el urotelio, así como alteraciones en el metabolismo del óxido nítrico y posibles factores neurogénicos. 

Pero ninguna de estas teorías explica por sí sola la enfermedad, lo que refuerza la idea de que bajo el término “cistitis intersticial” se agrupan probablemente distintos procesos que comparten una sintomatología similar. No es raro, además, que la cistitis intersticial se asocie con otros síndromes de dolor crónico como la fibromialgia, el síndrome de fatiga crónica o el colon irritable. 

Mujer en consulta de urología por cistitis intersticial

Cómo se diagnostica la cistitis intersticial 

El diagnóstico de la cistitis intersticial es uno de los aspectos más complejos de la enfermedad. No existe una única prueba que la confirme y el diagnóstico se basa en la historia clínica, la exclusión de otras patologías y pruebas complementarias

El proceso diagnóstico se inicia con una entrevista clínica exhaustiva en la que se recogen los síntomas, su duración, su relación con el llenado vesical, la presencia de dolor, la frecuencia urinaria y los posibles desencadenantes. Es muy importante descartar otras causas que puedan producir síntomas similares, como las infecciones urinarias, la vaginitis, la uretritis, la prostatitis, la litiasis renal, la diverticulitis o algunas enfermedades neurológicas. 

Para confirmar el diagnóstico, se puede recurrir a la cistoscopia, una exploración que permite visualizar el interior de la vejiga y las características úlceras de Hunner. En algunos casos también puede ser necesaria una biopsia para descartar la presencia de un cáncer vesical. 

Tratamiento de la cistitis intersticial 

No existe un tratamiento curativo para la cistitis intersticial, de manera que el objetivo terapéutico es controlar los síntomas, especialmente el dolor, y mejorar la calidad de vida. Hasta el 90% de los pacientes experimenta algún grado de mejoría con el tratamiento, aunque la respuesta es muy variable. 

El abordaje suele ser escalonado y personalizado, combinando varias estrategias: 

  • Cambios en el estilo de vida y autocuidado 

Es importante identificar y evitar los posibles desencadenantes. Reducir o eliminar el consumo de alcohol, tabaco, cafeína y determinados alimentos puede ayudar a disminuir los brotes, pero no existe una dieta estándar, por lo que se recomienda seguir una dieta de eliminación adaptada a cada persona. 

También puede aliviar los síntomas el manejo del estrés, el descanso adecuado y determinadas medidas de autocuidado, como aplicar calor o frío en la zona dolorida, evitar ropa muy ajustada o controlar el estreñimiento. 

  • Entrenamiento vesical y fisioterapia 

El entrenamiento de la vejiga permite aumentar progresivamente el intervalo entre micciones, mientras que la fisioterapia manual del suelo pélvico puede ayudar a relajar las contracturas y los puntos dolorosos. A diferencia de otros trastornos, se desaconsejan los ejercicios de fortalecimiento tipo Kegel. 

  • Tratamientos farmacológicos, intravesicales y cirugía 

Entre los fármacos orales más utilizados para el tratamiento de la cistitis intersticial está el pentosano polisulfato sódico, que ayuda a restaurar la capa protectora de la vejiga, aunque su efecto puede tardar meses en notarse. También se emplean analgésicos, antiinflamatorios no esteroideos, antidepresivos tricíclicos y antihistamínicos para controlar el dolor. 

El tratamiento intravesical, por su parte, consiste en la instilación directa de medicamentos en la vejiga para aliviar los síntomas, como el dimetilsulfóxido, combinaciones de heparina, lidocaína y bicarbonato, o ácido hialurónico. 

Por último, la hidrodistensión vesical, la resección de las úlceras de Hunner, la neuromodulación sacra y la cirugía mayor, se reservan para casos en los que los tratamientos conservadores han fracasado.  

Vivir con cistitis intersticial 

Convivir con una enfermedad crónica y dolorosa como la cistitis intersticial supone un impacto profundo en la vida personal, social y emocional. Sin embargo, tal y como recomiendan desde la Asociación Ciudadana de Afectados por Cistitis Intersticial, para afrontar la enfermedad es importante mantener la actividad dentro de lo posible, buscar apoyo médico y emocional, y no aislarse. 

La práctica de ejercicio físico moderado, como caminar, nadar o el yoga, puede aportar beneficios, tanto físicos como emocionales, mientras que el apoyo psicológico y un enfoque multidisciplinar son fundamentales cuando el dolor persiste. 

Pide tu cita, nuestros profesionales te ayudarán con diagnóstico y recomendaciones adaptadas a tu caso.

Artículo validado por
Dr. Romero-Otero
Urología
Suscríbete y cuida tu salud
Recibe contenido exclusivo sobre prevención de la salud y tratamientos. La mejor forma de cuidar tu bienestar comienza con estar informado.
facebookinstagramlinkedinxyoutubetravelgroupcalendar_today_boldsearchmenuclosesharearrow_upcalendar_todaymailwhatsappcontent_copy