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Aunque en muchos casos pueden controlarse con cambios en la dieta, hábitos saludables o tratamientos locales, hay situaciones en las que las molestias de las hemorroides se vuelven persistentes o afectan de forma importante a la calidad de vida. Cuando esto ocurre, la cirugía puede ser la opción más eficaz para resolver el problema de manera definitiva.
¿Cuándo se recomienda operar las hemorroides?
La mayoría de las personas con hemorroides no necesitan cirugía. De hecho, el primer paso en el manejo de las hemorroides incluye tratamientos conservadores, como dieta saludable, el aumento de la fibra en la dieta, ejercicio físico, revisar hábitos a la hora de ir al baño, laxantes y analgésicos tipo anti-inflamatorios y flebotónicos.
Sin embargo, hay situaciones en las que estas medidas no resultan suficientes o en las que las hemorroides alcanzan un grado más avanzado.
En estos casos, según la sintomatología y el tipo de hemorroides se puede optar por procedimientos ambulatorios menos agresivos como ligadura con bandas o escleroterapia. Estos procedimientos habitualmente permiten una recuperación más rápida y el paciente puede irse a casa ese mismo día. Sin embargo, no siempre son efectivos y no siempre están indicados:
- La ligadura con bandas puede ser usada en hemorroides grado I-III. En algunos casos puede ser necesario más de una sesión.
- La escleroterapia es una opción en hemorroides grado I-II.
Los tratamientos quirúrgicos como hemorroidectomía clásica, hemorroidopexia, mucosectomía y ligadura arterial guiada con Doppler se reservna para:
- Aquellos casos en los que los tratamientos menos agresivos no han funcionado.
- Hemorroides de grado III-IV que no se reducen o lo hacen con dificultad.
- Sangrado persistente.
- Prolapso hemorroidal importante que ocasiona sintomatología local y molestias en las actividades cotidianas.
¿Cómo se realiza la cirugía de hemorroides?
La cirugía de hemorroides se realiza normalmente en un quirófano y suele ser un procedimiento relativamente breve, aunque el tiempo exacto puede variar según la técnica utilizada y las características de cada paciente. En algunos casos seleccionados, puede ser una intervención ambulatoria, lo que significa que tras pasar unas horas en observación para comprobar que todo evoluciona con normalidad, el paciente puede volver a casa el mismo día.
Antes de comenzar la operación, el equipo médico administra el tipo de anestesia más adecuado para cada caso para que el paciente no sienta dolor durante la intervención y esté lo más cómodo posible. Dependiendo de la situación clínica, pueden utilizarse distintas opciones:
- Anestesia local con sedación, que adormece la zona intervenida mientras el paciente permanece relajado.
- Anestesia regional o raquídea, que bloquea la sensibilidad de la parte inferior del cuerpo durante la cirugía.
- Anestesia general, en la que el paciente permanece dormido durante todo el procedimiento.
Una vez preparada la zona, el paciente se coloca en una posición que permita al cirujano trabajar con precisión y buena visibilidad. Lo más habitual es la posición de litotomía, con las piernas elevadas en soportes o estribos similares a los que se utilizan en algunas exploraciones ginecológicas. En otras ocasiones se utiliza una posición prona modificada, tumbado boca abajo con las caderas ligeramente elevadas. Ambas posiciones facilitan el acceso al canal anal y permiten realizar la cirugía de forma segura.
A partir de ese momento, el desarrollo de la intervención dependerá de la técnica elegida para tratar las hemorroides. Cada procedimiento tiene sus particularidades, pero todos comparten el mismo objetivo: eliminar o reducir el tejido hemorroidal que está causando los síntomas y mejorar el bienestar del paciente.
Principales técnicas de cirugía de hemorroides
En la actualidad existen diversas técnicas para operar las hemorroides: algunas eliminan directamente el tejido hemorroidal, mientras que otras lo recolocan o reducen su irrigación sanguínea.
- Hemorroidectomía clásica: Indicada en hemorroides grado III-IV cuando el tratamiento médico conservador ha fracasado. Es el tratamiento más eficaz para hemorroides graves o muy sintomáticas y consiste en extirpar las almorranas mediante cirugía, para lo que se utilizan distintas técnicas:
- Hemorroidectomía abierta (técnica de Milligan-Morgan): Tras retirar el tejido hemorroidal, la herida se deja abierta para que cicatrice de forma natural.
- Hemorroidectomía cerrada (técnica de Ferguson): Después de extirpar las hemorroides, el cirujano sutura la herida. Esto puede favorecer una recuperación algo más rápida en algunos pacientes.
- Hemorroidectomía con dispositivos de energía (como Ligasure): Utiliza instrumentos que sellan los vasos sanguíneos mediante energía térmica, puede ser útil en casos de hemorroides de gran tamaño.
- Ligadura arterial hemorroidal guiada por Doppler con mucopexia: Indicado en hemorroides grado II-III y pacientes donde otros procedimientos menos agresivos han fracasado. Menos dolor que la cirugía clásica, aunque a veces es insuficiente y hay que recurrir a otros procedimientos.
- Hemorroidopexia con grapadora:También conocida como hemorroidopexia grapada, esta técnica no elimina las hemorroides directamente, sino que retira una pequeña porción de mucosa del recto mediante una grapadora quirúrgica para que el tejido hemorroidal vuelva a su posición original dentro del canal anal y reduzca su irrigación sanguínea. No es un procedimiento que se haga de manera rutinaria, sino que se realiza solo en casos muy seleccionados.
Procedimientos ambulantes menos agresivos.
Además, la Asociación de Coloproctología de España y la Sociedad Europea de Coloproctología (ESCP) contemplan el uso de otras técnicas menos invasivas en determinados casos:
- Ligadura con bandas: Consiste en colocar una banda elástica que estrangula la hemorroide. Indicado en hemorroides grado I y II, y en grado III cuando la cirugía clásica está contraindicada. A veces se necesita más de una sesión. Habitualmente es un proceso ambulante, y en unas horas el paciente puede irse a casa.
- Escleroterapia: Consiste en la inyección de un agente esclerosante que produce inflamación y fibrosis del tejido hemorroidal produciendo una escara y la consecuente fijación de mucosa a submucosa. Está indicado en hemorroides grado I y II. Se han descrito mejora del sangrado con mínimas molestias tras el procedimiento.
- Coagulación con infrarrojos o láser: Se aplica energía infrarroja que produce necrosis del tejido hemorroidal y mejora el sangrado. Indicado en hemorroides grado I y II seleccionadas.
¿Cómo es el posoperatorio de la cirugía de hemorroides?
Tras la intervención, el paciente permanece en observación durante unas horas. Si la cirugía ha sido ambulatoria y no surgen complicaciones, puede regresar a casa el mismo día.
Durante las primeras horas o días pueden aparecer síntomas como:
- Dolor o escozor en la zona anal.
- Pequeños sangrados al ir al baño.
- Sensación de presión o inflamación.
Estas molestias son normales durante la cicatrización y para aliviarlas se pueden tomar analgésicos o laxantes suaves, siempre bajo indicación médica.
La recuperación dependerá de la técnica utilizada y de las características de cada paciente, pero en general, el proceso completo suele durar entre dos y cuatro semanas.
Los primeros días son los más molestos, especialmente durante las deposiciones. Con el paso de las semanas, las molestias suelen disminuir de forma progresiva. Algunas personas pueden retomar las actividades cotidianas a los pocos días de la cirugía, aunque se recomienda evitar esfuerzos físicos intensos durante varias semanas.
Cuidados importantes después de la cirugía
El postoperatorio es una fase clave para favorecer la cicatrización y evitar complicaciones, por lo que es importante seguir algunas recomendaciones básicas:
- Mantener una dieta rica en fibra. Consumir frutas, verduras y cereales integrales ayuda a que las heces sean más blandas.
- Beber suficiente agua, ya que la hidratación facilita el tránsito intestinal y reduce el esfuerzo al defecar.
- Utilizar laxantes suaves si lo indica el médico para prevenir el estreñimiento, uno de los principales temores tras la cirugía.
- Realizar baños de asiento con agua tibia para relajar el esfínter anal y aliviar el dolor.
- Evitar cargar peso o hacer esfuerzos intensos, y limitar la actividad física durante las primeras semanas.
- Cuidar la higiene de la zona anal. La limpieza suave tras cada deposición reduce el riesgo de infección.
Cuándo consultar al médico después de la operación
La mayoría de los pacientes evoluciona sin problemas y las consultas de revisión permiten detectar cualquier complicación de manera precoz. No obstante, es importante acudir al médico si aparece alguno de estos síntomas:
- Sangrado abundante o persistente.
- Dolor intenso que no mejora con medicación.
- Fiebre o signos de infección.
- Dificultad importante para orinar o defecar.
¿Pueden volver a aparecer las hemorroides?
La cirugía elimina las hemorroides existentes, pero no evita completamente que aparezcan nuevas en el futuro. Factores como el estreñimiento crónico, el esfuerzo excesivo al defecar, el sedentarismo o una dieta pobre en fibra pueden favorecer su reaparición.
Por eso, después de la operación es importante mantener unos hábitos saludables que protejan la salud digestiva:
- Consumir suficiente fibra: frutas, verduras, legumbres y cereales integrales ayudan a ablandar las heces y facilitan su expulsión, reduciendo el esfuerzo al defecar.
- Evitar pasar mucho tiempo sentado en el inodoro: esto aumenta la presión en las venas del recto y favorece la inflamación de nuevas hemorroides.
- Mantener una buena hidratación: beber suficiente agua facilita el tránsito intestinal y evita el estreñimiento, uno de los principales factores de riesgo de hemorroides.
- Practicar actividad física con regularidad: caminar, nadar o hacer ejercicio suave mejora la circulación y el tono muscular, contribuyendo a mantener la zona anal saludable.
Cuida tu salud con HM Hospitales
En HM Hospitales, el Servicio de Cirugía General está preparado para atender a pacientes con hemorroides, ofreciendo una evaluación completa y opciones terapéuticas adaptadas a cada caso. Nuestro equipo de especialistas acompaña al paciente en todo el proceso, desde la consulta inicial hasta el seguimiento tras la intervención, asegurando un cuidado cercano y profesional.
Si notas síntomas persistentes o molestias que no mejoran con medidas conservadoras, nuestros cirujanos pueden orientarte sobre las alternativas más adecuadas y seguras para tu situación.
Recuerda, este artículo tiene un fin divulgativo y no sustituye la valoración médica. Ante cualquier duda, consulta con un profesional de la salud.
