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Bradicardia sinusal: qué es y cuándo hay que alarmarse  

Profesional médica revisando un electrocardiograma con un electrocardiógrafo portátil

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¿Has notado que tus pulsaciones son más bajas de lo habitual?  Una frecuencia de 48 latidos por minuto puede ser normal en deportistas, durante el sueño o en personas con predominio vagal. Lo importante es valorar el contexto clínico y si existen síntomas. Dependiendo del caso, el tratamiento de la bradicardia va desde el simple ajuste de medicación, hasta la tecnología inteligente de los marcapasos. 

¿Qué es la bradicardia sinusal? 

Para entender qué es la bradicardia sinusal, primero debemos ver el corazón como una orquesta coordinada. El director es el nodo sinusal, una pequeña agrupación de células especializadas situadas en la parte superior de la aurícula derecha. Su función es vital, puesto que generan los impulsos eléctricos que marcan el paso de cada latido. Cuando este marcapasos natural funciona correctamente, pero decide marcar un tempo más lento de lo habitual, hablamos de bradicardia sinusal. 

Técnicamente, el consenso médico establece que se considera bradicardia cuando la frecuencia cardiaca cae por debajo de los 60 latidos por minuto, según la Fundación Española del Corazón. Sin embargo, la etiqueta sinusal es la clave: significa que, aunque el ritmo sea lento, el origen del latido es el correcto y la secuencia eléctrica del corazón sigue el orden anatómico adecuado. No hay un cortocircuito ni un bloqueo en las vías de conducción, simplemente hay más espacio de tiempo entre una pulsación y la siguiente. 

Es importante destacar que la frecuencia del corazón es dinámica y depende del equilibrio entre dos ramas de nuestro sistema nervioso: el simpático, que nos acelera, y el parasimpático o vagal, que nos frena. En la bradicardia sinusal, suele predominar el tono vagal, lo que hace que el corazón se mantenga en un estado de relajación profunda. 

No todos los corazones lentos están enfermos. De hecho, en la mayoría de los casos, la bradicardia es una respuesta adaptativa de nuestro organismo.  

Podemos dividir las causas en dos grandes grupos: 

Causas fisiológicas 

  • El corazón del deportista. Esta es la causa más frecuente entre personas jóvenes y activas. Si haces ejercicio de manera frecuente, tu músculo cardiaco se vuelve más fuerte y eficiente. Bombea más sangre con cada contracción, por lo que no necesita latir tantas veces para mantener el cuerpo oxigenado. No es raro encontrar a ciclistas o corredores con 40 o incluso 35 latidos por minuto en reposo absoluto sin que esto suponga riesgo alguno. 
  • El descanso nocturno. Durante el sueño profundo nuestras necesidades de oxígeno caen drásticamente y el cerebro ordena al corazón bajar las revoluciones para ahorrar energía.  
  • Reflejos vagales. Algunas situaciones cotidianas, como una digestión pesada o incluso realizar maniobras de presión en el cuello o el abdomen, pueden estimular el nervio vago y ralentizar el pulso momentáneamente. 

Causas patológicas o externas 

  • Envejecimiento del sistema eléctrico. Con el paso de los años, el tejido del nodo sinusal puede sufrir una degeneración fibrosa conocida como enfermedad del nodo sinusal o disfunción sinusal. 
  • Fármacos. Algunos medicamentos actúan como un freno de mano. Los betabloqueantes, los calcioantagonistas o ciertos fármacos para el control de otras arritmias pueden favorecer la aparición de bradicardias. 
  • Alteraciones metabólicas. Un tiroides que funciona lento (hipotiroidismo) ralentiza todo el metabolismo, incluido el ritmo cardiaco. También influyen los desequilibrios en el potasio o el calcio. 

¿Cuándo es peligrosa la bradicardia?  

La cifra de 60 latidos por minuto es solo una referencia estadística; lo que realmente importa no es el número que aparece en la pantalla de tu reloj inteligente, sino cómo te sientes. La clave reside en la presencia o ausencia de síntomas. 

La bradicardia puede ser un problema clínico cuando el flujo de sangre no es suficiente para cubrir las necesidades de los órganos vitales, especialmente del cerebro. Debes consultar con tu médico en los siguientes casos: 

  • Desmayo. Es la señal de alarma más grave. Si pierdes el conocimiento de forma repentina, tu corazón podría estar haciendo pausas demasiado largas; es decir, asistolia temporal. 
  • Presíncope. Es la sensación inminente de desmayo, mareo o inestabilidad al ponerse de pie o al realizar un esfuerzo. 
  • Fatiga inexplicable. Sentir un cansancio enorme al realizar actividades cotidianas que antes no te suponían esfuerzo, como caminar un par de manzanas o subir un tramo de escaleras. 
  • Dificultad para respirar o disnea. Cuando falta el aire, ya sea en reposo o con actividad leve. Si la bradicardia aparece sobre todo durante la noche, especialmente si hay ronquidos, pausas respiratorias o somnolencia diurna, conviene descartar apnea del sueño. 
  • Confusión. Si el cerebro no recibe el flujo constante de sangre oxigenada que necesita, puedes sentirte aturdido.  
  • Incompetencia cronotropa. Es la incapacidad del corazón para acelerarse. Puede que en reposo tengas 55 latidos por minuto y estés bien, pero si al intentar correr el corazón se queda bloqueado en esa cifra y no sube a 120 o 130 latidos por minuto, estamos ante una bradicardia patológica, porque el corazón no responde a la demanda del cuerpo. 
Registro de electrocardiograma (ECG) con ondas cardíacas impresas sobre cuadrícula médica

¿Cómo se diagnostica la bradicardia?  

El objetivo fundamental del diagnóstico es correlacionar los latidos bajos con tus síntomas en el momento exacto en que ocurren. Para eso, el especialista se basa en:  

  • El electrocardiograma (ECG) de superficie. Es la prueba inicial y obligatoria. En unos segundos, el médico obtiene una foto eléctrica del corazón y puede ver si el ritmo es efectivamente sinusal, la onda P precede al complejo QRS, o si existe algún otro tipo de arritmia, como un bloqueo auriculoventricular, donde el impulso se genera bien, pero se interrumpe antes de llegar a los ventrículos. De esta manera, el ECG permite medir con precisión los intervalos eléctricos para descartar patologías más complejas. 
  • El Holter de 24 o 48 horas. Como el corazón es caprichoso y la bradicardia puede ser intermitente, el ECG puede salir normal en la consulta. El Holter es un pequeño dispositivo portátil que registra cada uno de tus latidos durante uno o varios días mientras se hace vida normal. Es la herramienta definitiva para detectar pausas nocturnas o ver qué ocurre exactamente.  
  • La prueba de esfuerzo: ergometría. Es necesaria para saber cómo reacciona el corazón bajo presión. Al monitorizarte mientras caminas o corres en una cinta, los especialistas pueden evaluar si tu frecuencia cardiaca aumenta proporcionalmente al ejercicio. Si no sube lo suficiente, se confirma la disfunción. 
  • Estudios electrofisiológicos. En casos complejos en los que las pruebas anteriores no dan una respuesta clara pero los síntomas son graves, se puede realizar un estudio invasivo introduciendo catéteres hasta el corazón para medir directamente los tiempos de recuperación del nodo sinusal. No es lo habitual, pero puede hacerse en casos dudosos.  

¿Cuál es el tratamiento de la bradicardia? 

Si tienes 48 pulsaciones, te encuentras estupendamente y tu corazón se adapta bien al esfuerzo, no necesitas ningún tratamiento. 

Sin embargo, cuando la bradicardia es sintomática o existen pausas prolongadas (superiores a 3 segundos), el protocolo que se recoge en las guías de la Sociedad Española de Cardiología es el siguiente:  

  • Eliminación de factores externos.  A veces, sustituyendo un antihipertensivo por otro de una familia diferente, el problema se resuelve espontáneamente. También se deben corregir posibles alteraciones de la tiroides o desequilibrios de electrolitos. 
  • Tratamiento de la fase aguda. Si un paciente llega a urgencias con una bradicardia extrema y desmayos, se pueden utilizar fármacos de acción rápida como la atropina o la adrenalina para subir las pulsaciones de manera temporal, o incluso colocar un marcapasos transitorio mientras se evalúa el caso detenidamente. 
  • El marcapasos permanente. Cuando la bradicardia es fruto de una degeneración irreversible del sistema eléctrico, la única solución eficaz es el implante de un marcapasos. 

Cómo funciona el marcapasos  

Es una intervención pequeña, generalmente con anestesia local y sedación, que dura menos de una hora. Se coloca un pequeño generador bajo la piel, debajo de la clavícula, y se introducen uno o dos cables por una vena hasta el corazón. 

El dispositivo es inteligente: escucha el corazón y solo interviene si nota que este se salta un latido o baja de la frecuencia mínima programada, por ejemplo, 60 latidos por minuto. 

La mejoría es inmediata, ya que el paciente recupera su vitalidad, desaparecen los mareos y, sobre todo, se elimina el riesgo de desmayos accidentales. 

Convivir con la bradicardia 

Si te han diagnosticado una bradicardia sinusal leve y no necesitas tratamiento, puedes llevar una vida totalmente normal, pero es recomendable seguir algunas recomendaciones para mantener tu sistema cardiovascular en forma: 

  • Revisiones periódicas. Un electrocardiograma anual es suficiente para vigilar que el nodo sinusal no progrese hacia una disfunción mayor. 
  • Cuidado con la automedicación. Antes de tomar cualquier fármaco, incluso los que no necesitan receta, consulta con tu médico, ya que algunos pueden afectar a la conducción eléctrica. 
  • Hidratación y sales. Mantener un buen equilibrio de líquidos ayuda a que el volumen de sangre sea el adecuado y facilita el trabajo del corazón. 
  • No te obsesiones con tu wearable. La tecnología nos da mucha información, pero a veces nos genera ansiedad. Si tu reloj pita por pulsaciones bajas, pero tú te sientes bien, no te asustes; probablemente solo estés muy relajado. 
Persona comprobándose el pulso en el cuello

Cuida tu salud con HM Hospitales 

En el Servicio de Cardiología de los hospitales HM ponemos a tu disposición la tecnología diagnóstica más avanzada y un equipo de cardiólogos altamente cualificados para el estudio de las arritmias y trastornos del ritmo cardiaco. Entendemos que cada corazón tiene su propio ritmo, por lo que ofrecemos una evaluación personalizada que incluye desde pruebas de esfuerzo hasta la monitorización más precisa, asegurando un diagnóstico certero y el tratamiento más adecuado para cada paciente. 

Acude a urgencias si la bradicardia se acompaña de desmayo, dolor torácico, falta de aire intensa, confusión, debilidad extrema o tensión arterial baja. Si no has experimentado estos síntomas pero has notado palpitaciones, mareos o una frecuencia cardíaca inusualmente baja, pide cita en cardiología, nuestros especialistas están preparados para acompañarte y cuidar de tu salud cardiovascular con la excelencia y la cercanía que nos definen.  

Recuerda que este artículo tiene un fin meramente divulgativo y no sustituye la valoración médica profesional. Ante cualquier síntoma agudo o duda sobre tu salud, consulta siempre con un especialista. 

Artículo validado por
Dr. Pedro A. Chunchurreta
Cardiología
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