El efecto “masking” en niñas con autismo: qué es y por qué puede retrasar el diagnóstico
En los últimos años, los especialistas en salud mental infantil han identificado un fenómeno cada vez más relevante en el diagnóstico del trastorno del espectro autista (TEA): el “masking” o camuflaje social, especialmente frecuente en niñas.
Este comportamiento puede hacer que muchas niñas con autismo pasen desapercibidas durante años, retrasando su diagnóstico y el acceso a un acompañamiento adecuado.
¿Qué es el efecto masking en el autismo?
El masking hace referencia a la capacidad de algunas personas con autismo para ocultar o compensar sus dificultades sociales, adaptando su comportamiento para encajar en su entorno.
En el caso de las niñas, este fenómeno es especialmente habitual. Muchas desarrollan estrategias como:
- Imitar conductas sociales de otras niñas
- Forzar el contacto visual
- Ensayar conversaciones previamente
- Reprimir conductas repetitivas
- Esforzarse por parecer “socialmente adecuadas”
Aunque estas estrategias pueden facilitar su integración en determinados contextos, suponen un gran esfuerzo emocional y cognitivo.
¿Por qué el masking es más frecuente en niñas?
Diversos estudios apuntan a que las niñas con TEA pueden presentar un perfil diferente al de los niños:
- Mayor capacidad de observación e imitación social
- Intereses que parecen más “normativos”
- Menor presencia de conductas disruptivas
- Mayor presión social por adaptarse
Esto hace que sus dificultades sean más sutiles y menos visibles, lo que contribuye a un infradiagnóstico en el sexo femenino.
Consecuencias del camuflaje en la infancia y adolescencia
El masking no implica que las dificultades desaparezcan, sino que quedan ocultas. A medio y largo plazo, esto puede tener un impacto importante en el bienestar emocional de la niña.
Algunas consecuencias frecuentes son:
- Cansancio emocional constante
- Ansiedad social
- Baja autoestima
- Sensación de no encajar
- Dificultades en las relaciones sociales profundas
En la adolescencia, este esfuerzo sostenido puede derivar en problemas de salud mental, como ansiedad o depresión.
Señales de alerta que pueden pasar desapercibidas
Dado que el masking puede ocultar los síntomas más evidentes, es importante prestar atención a señales más sutiles:
- Dificultad para mantener amistades estables
- Agotamiento tras situaciones sociales
- Necesidad de aislarse después del colegio
- Rigidez en rutinas o pensamientos
- Sensibilidad emocional intensa
- Imitación constante de otras niñas
Ante estas señales, una valoración especializada puede ser clave.
La importancia del diagnóstico precoz
Detectar el autismo en niñas de forma temprana permite:
- Comprender mejor sus necesidades
- Reducir el malestar emocional
- Prevenir dificultades en etapas posteriores
- Adaptar el entorno educativo y familiar
El diagnóstico no busca etiquetar, sino ofrecer herramientas y apoyo adecuados para favorecer su desarrollo y bienestar.
Un enfoque más sensible al perfil femenino del autismo
Cada vez más profesionales están incorporando una mirada más amplia y específica para identificar el autismo en niñas, teniendo en cuenta:
- Formas de comunicación más sutiles
- Estrategias de camuflaje
- Diferencias en la expresión emocional
- Contexto social y familiar
Este enfoque permite realizar diagnósticos más precisos y ajustados a la realidad de cada paciente.
¿Tienes dudas sobre el desarrollo emocional o social de tu hija?
Si detectas alguna de estas señales o tienes dudas sobre su desarrollo, es importante contar con profesionales especializados en salud mental infanto-juvenil.
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