Fiebre en Bebés y Niños

La fiebre es la elevación de la temperatura corporal por encima de un determinado valor. Se puede medir de diferentes formas y se debe tratar.

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​​¿Qué es la fiebre?

La fiebre es la elevación de la temperatura corporal por encima de un determinado valor. Los valores por encima de los que se considera fiebre, dependen del lugar en el que se mide la temperatura: axilar, rectal, en el oído, en la cavidad oral. Por lo general, se considera fiebre cuando la temperatura está por encima de los 38ºC.

¿Por qué se produce la fiebre?

La fiebre es la respuesta normal del cuerpo ante determinadas condiciones, la causa más frecuente de fiebre en los niños es la presencia de alguna infección. Las más frecuentes en la infancia son: catarro, gripe, otitis, bronquiolitis, infección de orina y gastroenteritis. Algunas veces, los niños pueden presentar fiebre después de haber recibido alguna vacuna y, el momento de aparición de la fiebre, depende de la vacuna administrada.

Casi todos los niños presentan fiebre varias veces a lo largo de su infancia. Es importante que los padres sepan cómo actuar y poder reconocer cuándo deben consultar de forma inmediata al pediatra y cómo manejar al niño con fiebre.

fiebre por catarro

 

¿Cómo se debe medir la temperatura para valorar si el niño tiene fiebre?

La medición de la temperatura en la axila y la frente es más fácil que la medición rectal u oral, pero no es tan exacta.


Tipos de termómetro

Los termómetros digitales son más exactos, no son caros y miden la temperatura de forma más adecuada que los de mercurio. Estos últimos no se recomiendan por el riesgo potencial de exposición al mercurio si se rompe el termómetro.

Otros tipos de termómetro como los de "tira de plástico" o los chupetes, son fáciles de usar, pero no son tan exactos y no se recomiendan.


¿Cómo medir la temperatura?

Temperatura rectal:

  • Sostener al bebé boca abajo en el regazo de un adulto.
  • Poner un poco de  vaselina en el extremo del termómetro e insertarlo con cuidado en el ano hasta que el extremo plateado ya no está visible.
  • Mantenerlo uno a dos minutos en su lugar antes de leer la temperatura.


Temperatura oral:

  • ​Limpiar el termómetro con agua y jabón y escurrir el agua.
  • Colocar el termómetro debajo de la lengua y hacia atrás. Pedir al niño que lo sujete con los labios.
  • Mantenerlo en su lugar: un minuto para los digitales y 3 minutos para los de mercurio.
  • Si el niño ha bebido líquidos fríos o calientes, se debe esperar 30 minutos antes de realizar la medición de temperatura.


Temperatura axilar:

  • Colocar el termómetro en la axila.
  • Mantener el termómetro en su lugar sujetando el codo contra el pecho durante 4-5 minutos. 

Temperatura en el oído: Se debe tirar suavemente de la oreja hacia detrás antes de insertar el termómetro. Dejarlo en su lugar unos 2 segundos y proceder a su lectura.

  • Los termómetros de oído no son tan exactos como los rectales u orales.
  • Los tubos de drenaje timpánicos y las otitis no afectan a la medición de la temperatura. 

 

¿Si mi hijo tiene fiebre, cuándo debo consultar al pediatra?

Es más importante el aspecto general del niño que el valor de la temperatura por sí sólo. Si el niño tiene aspecto de enfermo o se siente mal, se debe medir la temperatura y comprobar 2 veces su valor.

Se debe consultar al pediatra si el niño es menor de 3 meses y tiene fiebre de 38ºC o más. En este caso, se debe consultar al pediatra, incluso si el aspecto del bebé es bueno.

En niños entre 3 y 36 meses, se debe consultar si la fiebre dura más de 3 días, en caso de que el niño tenga buen aspecto. Pero se debe consultar inmediatamente si el niño tiene aspecto decaído, está poco activo o rechaza los líquidos.

Entre 3 y 36 meses, si el niño tiene fiebre elevada (por encima de 38,9ºC), también se debe llevar al niño al médico sin esperar.

Se debe consultar al pediatra a cualquier edad, si el niño que presentan alguna de las siguientes condiciones: fiebre elevada (39,5-40ºC), crisis convulsiva causada por la fiebre, si el niño tiene manchas en la piel, si la fiebre es persistente, y en casos en los que el niño tenga alguna enfermedad crónica.

pediatria y fiebre

 

¿Qué medidas pueden aliviar al niño con fiebre?

Para aliviar la fiebre del niño debe tomar líquidos abundantes y frecuentes. Generalmente el niño con fiebre no tiene apetito y no se le debe forzar para que coma, pero si se le deben ofrecer líquidos abundantes como leche, zumos, caldos o gelatinas a los niños mayorcitos. Se debe consultar al pediatra si el niño no quiere beber.

Dejar que el niño descanse o limite su actividad en la medida que quiera. No es necesario forzarlo a descansar o dormir y se puede reincorporar al colegio después de estar 24 horas sin fiebre

 

¿Cuál es el tratamiento más adecuado para bajar la fiebre?

El tratamiento depende de la causa de la fiebre. Muchos niños sólo requieren medidas de alivio de los síntomas.

Los antibióticos son necesarios en casos de infecciones causadas por bacterias (por ejemplo, una infección de orina ), pero no son útiles ni sirven para tratar las infecciones producidas por virus. Por ejemplo, no sirven para tratar catarro, gripe o bronquiolitis.

​Las medidas físicas como los paños húmedos o los baños , no suelen ser útiles. La utilización de paños con alcohol es peligrosa y debe evitarse.

Los medicamentos que ayudan a bajar la fiebre (antitérmicos), como el paracetamol o el ibuprofeno (Apiretal ® o Dalsy®), pueden ser útiles, pero no son siempre necesarios si la fiebre no es muy elevada y el niño no parece estar afectado por la misma. Ambos pueden administrarse cada 6 horas, si es necesario y la dosis debe calcularse según el peso del niño y no en función de la edad.

Se debe evitar el uso de Aspirina® en los niños menores de 18 meses por el riesgo de una grave enfermedad llamada Síndrome de Reye.

Los medicamentos para la fiebre deben ser administrados con las indicaciones apropiadas del pediatra, en las dosis e intervalos prescritos. 


Dra. Virginia Soler Vigil​

Pediatría Madrid -​ HM Hospitales

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