Fallos y Pérdida de Memoria: Deterorio Cognitivo, Demencia y Alzheimer

​Hasta un 50% de las personas que envejecen se quejan de fallos o pérdias de memoria. El motivo puede ser desde un envejecimiento normal a una demencia.

fallos de memoria​​​​

​​¿Qué debemos hacer si nos falla la memoria?

Si creemos que perdemos la memoria, debemos consultar con el Neurólogo.

El médico nos realizará una historia médica, una exploración general y neurológica y descartará mediante las pruebas complementarias que estime necesarias (generalmente una prueba de neuroimagen y una analítica) una enfermedad tratable o reversible que explique nuestros síntomas. Posteriormente se realizará una valoración neuropsicológica de forma que podamos decidir en cuál de los siguientes grupos nos encontramos.


Quejas subjetivas de memoria:

Son pacientes que se quejan de que "su memoria no está bien", no les salen nombres de personas, no les sale lo que iba a decir, no recuerdan dónde han dejado las cosas, no recuerdan los recados que les han dado. Generalmente al cabo de un rato son capaces de recordar, esa información vuelve a su cabeza. 

​Son capaces de recordar sucesos importantes, tomas de medicación, citas, manejar las cuentas, llevar la casa, manejar transporte público, etc. No existe ningún menoscabo en su vida diaria.

Los familiares suelen decir que son olvidos banales y nos les impresiona de gravedad. Suelen decir que es por falta de atención. 

Los tests neuropsicológicos no muestran un déficit de memoria objetivo. 

Las causas son múltiples: depresión, ansiedad, fármacos, tóxicos, dolor crónico, enfermedades médicas, trastornos del sueño,  el propio envejecimiento o sin causa conocida

memoria

La evolución es variable. Suelen mejorar si mejora la causa es conocida y se trata. En otras ocasiones permanece estable. Sólo un mínimo porcentaje de casos asociados al envejecimiento acaban progresando a un deterioro cognitivo leve o demencia. 

No existe ningún tratamiento en estos casos. Se aconseja llevar una vida saludable tanto física, como cognitiva y social.  La estimulación cognitiva no está indicada. 

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​​Deterioro cognitivo leve:

En estos casos tanto el paciente como la familia refieren pérdidas de memoria. En estos casos la pérdida de memoria es objetiva, tanto por historia clínica como por tests neuropsicológicos.

Se quejan de olvidar fechas importantes, lo que ha hecho hace pocos días, no recuerda dónde guardas las cosas, preguntan varias veces lo mismo, le cuesta seguir la lectura de un libro, olvida comprar cosas, repite las conversaciones, se deja grifos o luces encendidas.

En algunos casos puede haber algún déficit objetivo en otras funciones cognitivas (atención, función ejecutiva, lenguaje, funciones visuoespaciales).

No existe una alteración en la vida diaria, aunque puede haber leves dificultades para realizar actividades complejas y el funcionamiento cognitivo global es normal. 

Un 40% acaban desarrollando una demencia, sobre todo los que tienen déficit de más funciones cognitivas y no sólo memoria. Existen algunos marcadores biológicos que pueden predecir el riesgo de desarrollo posterior de demencia, pero dichos estudios no tienen transcendencia en la práctica clínica actual.

En estos casos está indicado el seguimiento periódico así como la estimulación cognitiva. Se deben controlar los factores de riesgo vascular, así como realización de ejercicio físico moderado habitual, mantener una dieta adecuada. Se debe evitar el uso de fármacos que puedan empeorar los síntomas. 

No está indicado el uso de fármacos específicos. 


Demencia:

La demencia es una afectación de múltiples funciones cognitivas, incluida la memoria, de intensidad suficiente para interferir en la vida personal, social y laboral del paciente. 

Los tipos más frecuentes de demencia son la Enfermedad de Alzheimer y la demencia vascular.  


¿Cuáles son los factores de riesgo para el Alzheimer? 

El principal es la EDAD. A mayor edad, mayor probabilidad de padecer enfermedad de Alzheimer.

También se ha visto que es más frecuente en mujeres, en pacientes con historia previa de traumatismo craneal con pérdida de conciencia, en pacientes con historia de depresión sobre todo a edades tardías. 

Los factores de riesgo vasculares, en especial la HTA es un factor de riesgo no sólo para demencia vascular sino también para enfermedad de Alzheimer.

 

¿Es genética la enfermedad de Alzheimer? 

No. Sólo un 2% de ellas tienen una base genética clara, y son casos generalmente de inicio precoz, antes de los 65 años.

alzheimer hereditario

En el resto de los casos, hay una susceptibilidad genética, siendo más frecuente en familiares de pacientes con enfermedad de Alzheimer, pero no es una enfermedad hereditaria.

En la actualidad, la realización de estudios genéticos no está indicada en la práctica clínica en las formas esporádicas, pues su resultado no modifica la actitud terapéutica ni la evolución de la enfermedad.

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¿Existe algún tratamiento farmacológico que prevenga el ​Alzheimer?

NO. En la actualidad no hay ninguna medicación que pueda evitar el desarrollo clínico de una enfermedad de Alzheimer, por lo que la realización de estudios genéticos o de neuroimagen complejos que pueden indicar un mayor riesgo para su desarrollo posterior considero que no están indicados. 

 

¿Cual es la utilidad de los fármacos actuales para el Alzheimer?

En la actualidad existen diversos productos en el mercado comercializados para el tratamiento de la enfermedad de Alzheimer.

Hay controversias, aunque parece que alguno de ellos podría tener un papel neuroprotector y enlentecer la evolución de la enfermedad. 

En general los fármacos que empleamos no son para curar la enfermedad ni para detener su progresión, sino  para mejorar algunos síntomas cognitivos y el funcionamiento global. La mayoría de los fármacos de los que disponemos en la actualidad tienen un efecto beneficioso claro, aunque modesto, y no en todos los pacientes. 

Si durante unos meses no se objetiva mejoría clínica con los fármacos o existen efectos secundarios lo normal es proceder a la retirada de la medicación.  

 

¿Qué otras medidas son importantes tomar en pacientes con enfermedad de Alzheimer?

En la enfermedad de Alzheimer no sólo existe un trastorno de memoria, lenguaje, y otras funciones cognitivas.

Son muy habituales, a veces desde el inicio aunque sobre todo en fases avanzadas, síntomas psicológicos y conductuales, que pueden ser manejados con terapias psicológicas y conductuales así como con fármacos específicos.

Es importante la terapia de estimulación cognitiva sobre todo en las fases iniciales, así como programas de apoyo al cuidador.

 

¿Cuál es el futuro en el tratamiento del Alzheimer?

Lo esperable, o lo deseable al menos, es que la ciencia encuentre la causa de la enfermedad, o al menos la diana inicial en la que empieza el proceso degenerativo y así posteriormente poder idear un tratamiento que o bien pueda prevenir el inicio de la misma o bien pueda evitar la progresión cuando se detecta de forma precoz. 

Esa detección precoz podrá realizarse con criterios clínicos o con pruebas de neuroimagen, que están sufriendo un gran desarrollo en la actualidad. Pero para que estos avances técnicos tengan repercusión en el paciente necesitamos un fármaco o tratamiento que sea eficaz, hecho que en la actualidad no tenemos aún.

Doctora Ochoa Neurología

 

Dra. Marta Ochoa

Servicio de Neurología HM Hospitales

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