La Anestesia en los Niños

¿Qué debemos tener en cuenta con la anestesia cuando nuestros hijos se someten a una intervención quirúrgica?

​​Una intervención quirúrgica es siempre una fuente de preocupación, mucho más cuando es tu hijo el que tiene que someterse a ella.  Muchas veces las dudas surgen por la falta de información con respecto a la anestesia y el riesgo que ésta pueda representar.


Si tienes alguna duda, siempre puedes consultar en el libro "La Anestesia y los Niños" del doctor López García​.


Cuando los niños están sedados o completamente dormidos, se pierden los reflejos que protegen los pulmones, como la tos, y el contenido del estómago podría pasar a ellos produciendo una neumonía grave. Por eso el estómago debe estar vacío a la hora de ponerle anestesia a tu hijo.
Los niños menores de tres meses pueden tomar leche hasta tres horas antes de la intervención, desde los tres meses hasta los tres años se establecen 6 horas de ayuno y, a partir de los tres años, serán necesarias ocho horas.

¿​Es incompatible la anestesia con los tratamientos habituales de tu hijo?


En el caso de medicamentos pautados para enfermedades crónicas, se  deberán seguir administrando como normalmente, este es el caso de medicamentos para el asma, la epilepsia o enfermedades del corazón. Sin embargo  es conveniente evitar analgésicos como el ibuprofeno o la aspirina, que alteran la coagulación de la sangre.
El caso de las vacunas es también importante, puesto que está desaconsejado cualquier procedimiento quirúrgico en los quince días siguientes a su administración, sobre todo en caso de la triple vírica.

¿Se puede operar un niño con catarro?


La fiebre y los mocos predisponen a la aparición de problemas respiratorios, porque la vía aérea está mas sensible, y a la aparición de infecciones. Por eso es recomendable esperar al menos quince días desde que se ha curado completamente el catarro.

¿Puedo acompañar a mi hijo a quirófano​?


A partir de los seis meses de vida, los niños manifiestan “angustia de separación” cuando no están sus padres acompañándolos. A partir de los seis años, además pueden sentir miedo a la intervención y al dolor. Para evitarlo, administramos una premedicación por vía oral unos veinte minutos antes de llevarlos a quirófano, que tiene un efecto tranquilizante y sedante y que además favorece que esos momentos no se graben en la memoria del niño.
En la medida de lo posible procuraremos que uno de los padres pueda entrar en el área quirúrgica para acompañar al niño en el despertar de la anestesia.

¿Cómo se decide qué tipo de anestesia recibe mi hijo?

​Hay básicamente tres tipos de anestesia: local, regional y general. 

Anestesia local consiste en dormir un pequeña parte del cuerpo, regional, cuando de anestesia una zona más extensa, o general cuando se  pierde la consciencia y se duerme el paciente completamente. La elección de una técnica u otra se realiza en función del tipo de cirugía, la edad del niño y las enfermedades que padezca.
En general por debajo de los 7 años, no podemos pedirle a un niño que colabore y esté quieto durante la intervención, por lo que, aunque realicemos técnicas de anestesia local o regional, siempre se les duerme para evitar su ansiedad. El hecho de combinar dos técnicas nos permite disminuir los efectos secundarios y al tiempo obtener los beneficios de ambas. Por eso es excepcional intubar a los niños o realizar punciones muy invasivas.

¿Sentirá dolor el niño al anestesiarle​​?


No. Los anestesiólogos somos los médicos expertos en dolor y por eso nuestro trabajo también consiste en procurar que el niño despierte tranquilo y confortable. Es habitual asociar anestesia local o locorregional para proporcionar un adecuado control del dolor en el postoperatorio. 

anestesia en el niño ​

¿Cómo puedo ayudar a mi hijo antes de la intervención quirúrgica que requiere anestesia?


En función de la edad del niño, la información que debemos darle es diferente, porque también lo son los miedos y las preguntas que ellos se hacen.
Es muy importante explicarles dónde van a  estar sus padres durante la intervención, y que cuando vayan a despertar, uno de ellos podrá acompañarle.
Asegurarles que la anestesia servirá para que nada les duela durante la operación, y que al despertar es normal sentirse algo raro, adormilado o mareado.
Evitar el uso de lenguaje amenazante, como “si no te portas bien te van a pinchar” , “te hacen respirar un gas” o “con una inyección te duermen”. También nuestros gestos y emociones deben ser moderados, si el niño ve a sus padres llorando o nerviosos, se asustará. Unos padres tranquilos que procuren confianza al niño, son la mejor ayuda para conseguir que la intervención quirúrgica no sea una experiencia traumática.
 
Servicio de Anestesia y Reanimación HM Hospitales

Dr. Andrés López Garcia


To Top