Impacto psicológico COVID en profesionales sanitarios

¿Cuál es el impacto psicológico del COVID en los profesionales sanitarios?

La pandemia mundial del COVID-19 vivida ha afectado a muchos ámbitos de nuestra vida, entre los que se encuentran la vida social, laboral, familiar, pero también la personal y la psicológica. Independientemente del grado de afectación, todos hemos vivido en primera persona las consecuencias de esta crisis sanitaria. Pero es cierto, que una parte concreta de la población ha estado expuesta con una mayor intensidad, duración y frecuencia al virus, en este caso se trata de los profesionales sanitarios.

Los sanitarios han tenido que vivir no solo las consecuencias negativas generales que esta pandemia ha originado, si no que de forma particular han estado expuestos a un mayor número de situaciones traumáticas.

En primer lugar, debido al COVID-19 se ha producido un aumento de la demanda asistencial, lo que ha provocado mayores situaciones de estrés, irritabilidad y nerviosismo, a lo que hay que sumar el grado de exposición al virus y el miedo a enfermar y a contagiarlo a sus seres queridos.

En segundo lugar, han tenido que manejar situaciones para las que en muchas ocasiones no estaban preparados, como informar a las familias de la ausencia de respiradores para sus familiares, o informar por teléfono de la muerte de un familiar al que no pueden acompañar.

Además, ha tenido que manejar situaciones y vivencias marcadas por dilemas morales y éticos, la falta de medios, jornadas laborales prolongadas, necesidad permanente de vigilancia y concentración, la sobrecarga de trabajo y la incertidumbre, tanto de la pandemia como de la evolución del virus y de los pacientes, haciendo todo ello que se desencadenen emociones negativas y difíciles de manejar.

Toda esta situación puede hacer que se desarrolle en los sanitarios (o en las personas más expuestas) una serie de emociones, cogniciones y conductas negativas. A nivel emocional puede aparecer ansiedad, irritabilidad, impotencia, frustración o tristeza. A nivel cognitivo, anticipaciones negativas, problemas de concentración o de atención, pensamientos obsesivos o imágenes intrusivas, lo que puede provocar un aumento de la activación fisiológica y el desarrollo de conductas evitativas, como no querer hablar de lo ocurrido, consumo de sustancias o aislamiento, conductas que puede hacer que en un futuro la situación se agrave y se cronifique.

En este sentido, y basándonos en estudios previos sobre epidemias, estás ya indicaban reacciones emocionales negativas entre los trabajadores sanitarios, como por ejemplo ante el brote de SARS. Estos estudios mostraron que dichos trabajadores temían el contagio y la infección de sus familiares y amigos, al mismo tiempo que sentían altas cargas de incertidumbre (Bennett J., et al., 2003), lo que podía derivar en consecuencias psicológicas a medio y largo plazo, generando consecuencias no solo a nivel personal y psicológico de los profesionales, si no también en el sistema de salud (Shultz J.M. et al., 2016). Además, teniendo en cuenta otro estudio sobre la afectación psicológica en el personal sanitario por el COVID-19, se demostró que el personal sanitario expuesto a este tipo de vivencia mostraba niveles altos de ansiedad, depresión y estrés (ansiedad 28,8%, depresión 16,5%, y estrés 8,1%) (Wang C., et al., 2020)

Ante la situación actual, también nos estamos encontrando con algunos estudios que apoyan las conclusiones extraídas de estudios previos. En el estudio realizado recientemente por Colegio Oficial de Psicólogos de Ceuta, observaron que entre el personal sanitario se presentaba un incremento significativo en ciertos estados psicológicos negativos, como la preocupación, el miedo o la ansiedad, al mismo tiempo que aparecieron síntomas físicos como la agitación, cansancio o conductas evitativas negativas como el consumo del alcohol o de sustancias. Así mismo, muchos de ellos también manifestaron cierta necesidad de atención psicológica, aunque fueron muy pocos los que voluntariamente solicitaron esa ayuda.

Estos resultados, nos hacen reflexionar sobre varios aspectos, por un lado, que el personal sanitario se muestra como una población de riesgo y/o vulnerable para sufrir los efectos psicológicos de la pandemia, demostrado tanto en estudios previos, como en los actuales, y por otro lado, que aunque necesiten apoyo y atención psicológica, muy pocos la demandan. Esto nos lleva a la conclusión, que somos nosotros, los que debemos crear programas de ayuda psicológica para los sanitarios o

para las personas que han estado más expuestas a esta crisis sanitaria, ofreciéndoles pautas específicas para el corto plazo y un seguimiento exhaustivo de la evolución de los síntomas y la valoración de un tratamiento psicológico para el medio y largo plazo.


Autora: Dra. Natalia Moreno

Coordinadora y Responsable

Unidad Atención Psicológica Personalizada

HM Hospitales

Para más información o citación podéis llamar al teléfono 900 10 29 24 o escribir un correo electrónico a: psicologia.hmps@mail.hmhospitales.com



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