Parte contra el CV del 11-08 en HM Hospitales

Lo que no quiero...

Entre capítulo y capítulo de los libros veraniegos, la cabeza, aliviada unos días de todas las cosas pendientes del curso escolar, da rienda suelta a pensamientos que en otro momento no saldrían adelante.

Así, haciendo análisis de lo que ha pasado en nuestra vida los últimos meses -o años- y ya perdida la esperanza de poder contemplar una realidad sociopolítica ideal creo que me voy a empezar a conformar con definir lo que no quiero. Me parece una manera de empezar a enfocar cualquier conflicto en todos los ámbitos.

Por ejemplo, hablando con un hijo mío de 15 años, que como tantos no tiene vocación definida, hemos ido descartando lo que no quiere estudiar, en función de las diferentes ramas, a ver si llegamos a la mejor opción posible. Pues algo parecido.

Pragmatismo al fin y al cabo para empezar a encontrar un camino que nos ayude a salir de esta parálisis en la que parece, y habrá que ver, que solo avanzamos a costa de fondo europeo. Y si no es posible pues soñaremos con ello. Así pues:

1- No quiero extremos, ni posturas inmovilistas. Apuesta por el diálogo y compromiso de llegar a acuerdos.

2- No quiero que la excepción sea la norma. Abierto a cualquier política inclusiva -todo el mundo tiene derecho a ser feliz- pero no a que la excepción mediatice lo habitual.

3- No quiero que nos dejemos llevar por el conformismo social. Modas que olvidan los valores. No se puede cambiar de estado rompiendo de golpe con lo anterior.

4- No quiero que la política no mire a la cara de la gente. Que se gobierne desde el despacho o para el BOE de turno sin bajar a la realidad de lo que padecen las personas.

5- Por acabar y muy importante, no quiero que se me trate de manejar como a un pelele.

Habéis pensado que no queréis? Del no, queda lo contrario sin concretar para empezar a hablar. Y si partimos de lo que no queremos, seguro que es mucho más fácil tener un punto de partida.

Si solo pensamos en lo que queremos posiblemente no lleguemos nunca a nada. Y aunque seguro que hay opiniones contrarias a la forma o el fondo no deja de ser un ejercicio interesante. Y ya parto que los anti-todo tampoco estarán de acuerdo ni en lo que no quieren.

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